Hay personas que “se matan” en las redes sociales con diversos adjetivos descalificativos hacia quienes votaron en contra de Mauricio Macri, representan variados sectores sociales y trols que no comprenden que con sus acciones, lo único que hacen es agrandar la famosa grieta y promover mayor rencor entre los argentinos, cuando lo que deberían hacer es reconocer la realidad, la PASO fue solo el termómetro de lo que podría venir y aún no se definió, que es quién gobernará el país.

Cuando se evalúa dar respuesta al título, la misma es NO y el mismo gobierno reconoce sus errores, en base a ellos lo voto desfavorablemente un sector de clase media que cayo en la pobreza y un sector que ya estaba en la pobreza y que con el famoso “gradualismo económico” quedo sin poder comprar lo esencial npara su vida diaria.

A ellos hay que sumarle jubilados, comerciantes y PYMES que resultaron los más afectados de un modelo económico que solo busco ajustar, con la finalidad de recuperar la capacidad financiera del Estado y sentar las bases de un país más sólido y fuerte, en esta tarea se descuido lo esencial: el elector, al que no le interesa la obra pública, sino el devenir de cada día.

El llamado gradualismo no ha sido mas que una copia de la política neoliberal del ex- presidente Carlos Menem que no le dio resultado alguno, con una sola diferencia: aquí no se privatizo ninguna empresa estatal, se incrementaron reservas en dólares y se efectuaron infinidades de obras públicas de calidad a lo largo y ancho del país, lo que no se previó fue que el ajuste lo pagaron los mismos de siempre: los sectores más vulnerables, una clase media y media baja que siempre aporto y nunca tuvo las respuestas esperadas a su esfuerzo.

Allí nace el “voto bronca” y en consecuencia hay una respuesta negativa de los mercados que golpea aún más a las clases sociales ya mencionadas, y hay que hacerse cargo que la responsabilidad de ese voto no es de ellos, es del gobierno que no supo oir, escuchar, analizar y entender que debía parar un poco el ajuste, cosa que el FMI menciono, pero no aconsejo llevar adelante porque no convenía a sus intereses, aunque ello no fuese hacer “populismo”.

A nivel Nacional, el gobierno perdió en todas las Provincias, menos en Córdoba, en todos los casos con un porcentaje difícil de reducir en el poco tiempo que queda de aquí al 27 de octubre y arrastró en la perdida a su mejor espada, María Eugenia Vidal, en la provincia de Buenos Aires y a todos sus candidatos a Intendentes “sin tierra” y a muchos con tierra.

Las medidas económicas tomadas hoy, son solo paliativos tardíos a fin de poder seguir gobernando de aquí a Diciembre, tratando de evitar la ingobernabilidad del sistema.

Esto el mercado aún no lo consideró y menos los inversores internacionales, en consecuencia sube el dólar, se sigue disparando el riesgo país y se comienzan a retirar depósitos de los bancos, por la incertidumbre de lo que vendrá, a la vez se acentúa la recesión y la remarcación de precios, aún cuando el precio de la nafta se congele por tres meses.

Si la oposición política se dedica a generar incertidumbre, se va a hundir en su propia ciénaga, porque la única manera que tiene el actual gobierno de incentivar la economía para no profundizar la recesión es “hechar” mano a la reservas del Banco Central y entregar -si le tocara- un Estado con la misma bomba recibida, lo que no va a permitir tomar medidas económicas adecuadas para salir de la crisis y allí comenzará un nuevo ciclo devaluatorio y de ajustes que una mayoría del pueblo Argentino ya no soportaría, por tanto hay que evitar todo el devenir.

Claramente uno debe gobernar y otro, el candidato opositor principal, tiene el deber de bajar la incertidumbre política y la de los inversores internacionales, son responsabilidades compartidas hasta que en Octubre, el voto decida quién finalmente gobernará este bendito país, bendito no por sus políticos, sino por su pueblo, su tierra y sus aún inexploradas riquezas que siguen dando de comer a gran parte del mundo, menos a sus propios habitantes.

Jorge A. De Gioia Magíster en políticas públicas y gobierno