Nada en Argentina es espontaneo, en el caso de la movilización a plaza de mayo y en las plazas públicas de todo el país, el inicio fue de Juan Campanella y Luis Brandoni, un pedido que circulo en las redes sociales ampliado por personas que responden a la base de sustento electoral de la Alianza CAMBIEMOS y que no quiere volver al país de los pasados doce años del Kirchnerismo.

Miles de personas se movilizaron por medios propios y hasta en micros pagando el boleto con la SUBE para apoyar al actual Presidente Mauricio Macri y en defensa de una República que esta en crisis económica, pero también política.

Macri, reinyectado de energía y casi sorprendido por la magnitud del apoyo, salió al balcón de la Casa Rosada y alentó a la multitud con la promesa de que en Octubre darían vuelta la elección perdida en las PASO y también indico haber escuchado el mensaje de las urnas.

La situación que debe enfrentar Mauricio Macri de aqui a octubre es compleja, por un lado debe mantener estable al dólar y por otro bajar nuevamente el nivel de inflación, por otro debe contener a sus propios aliados, en especial radicales, a fin de superar una crisis política que deviene de los desacuerdos con la figura de Marcos Peña, al cual respaldo públicamente.

Enfrente tiene a un candidato que esta girando con su discurso hacia la “avenida del medio”, atenuándolo y tratando de mantener en silencio a Cristina Fernández, con el fin de fortalecerse electoralmente, para ello trata de constituir un gabinete ampliado que contenga a todos, inclusive a parte de La Cámpora, prometiendoles ocupar altos cargos gubernamentales, muchos de los cuales van a provocar cambios en la Justicia de manera indudable, por ello hay jueces que actúan cubriéndose de eventuales venganzas.

Esta movilización, compuesta básicamente de la base votante de la Alianza CAMBIEMOS, de funcionarios y empleados públicos, es un apoyo para Macri y un mensaje indirecto contra todos los niveles de corrupción que aún coexisten a lo largo y ancho del país. También da cuenta de que la grieta abierta por Cristina Fernández, permanece intacta y si bien se re-inyectan nuevas energías que los fortalecen de cara al 27 de octubre y les da nuevas esperanzas, no garantiza en si misma un triunfo electoral, si no alcanzan a convencer a los indecisos, a quienes votaron en blanco y a los que quedaron sin referentes políticos, al no alcanzar muchos el piso del 1,5% que les permitía entrar en la competencia electoral.