La viveza criolla no tiene límites y asi nos va como país y muchas veces individualmente, por incumplidores, nos van dejando solos, la mano solidaria no se extiende, por el contrario rehuye todo contacto.

A nivel del Gobierno Federal, si bien es poco plazo para evaluar sus acciones, va dando cuenta que las medidas tomadas hasta el momento alejan a los inversores institucionales y no llega un sólo dólar a la República Argentina que no sea el destinado a Vaca Muerta, con la esperanza de las empresas extranjeras inversoras recuperen sus capitales en el mediano plazo, calculado al momento de los ciento ochenta días del congelamiento de precio.

Mientras tanto el Yacimiento no da el aporte esperado a la economía y mantiene problemas de reestructuraciones internas con despidos de personal en varias areas.

Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, van camino a terminar con una extensión de los plazos de desembolsos de pago de la deuda contraida por Macri, sin quita de intereses ni de capitales. Poca injerencia tendrá el Papa Francisco, que envio a uno de sus delegados vaticanos a manifestar su preocupación sobre el aborto a Fernández, sin lograr nada positivo.

Lo más complicado se da con los tenedores de los bonos de deuda, bajo ley estadounidense, los que no aceptarían una quita del 20%, como tampoco aceptarían el cambio de plazos que pide el Gobernador Kiciloff, porque en definitiva quienes no obran de buena fe, son los deudores, que tienen que demostrar:a)Un Plan Económico que denote como va a crecer la Argentina y en que plazo; b)Como van a bajar el déficit fiscal, cuestión aún no lograda y c)Como van generar las condiciones de confianza para que llegue la inversión extranjera directa.

Palabras de Alberto Fernández que no convencen y desalientan a nuevos prestamistas “Siempre los acreedores quieren cobrar todo y rápido, pero deben comprender que la provincia de Buenos Aires ha quedado en una situación de quebranto profundo y que el Estado nacional no puede andar socorriendo a todas las provincias porque también tiene sus obligaciones“, no evitó sus críticas a la exgobernadora María Eugenia Vidal. “Las dificultades que tiene Axel Kicillof para hacer frente a la situación es por el estado calamitoso en que dejaron las cuentas públicas de la provincia de Buenos Aires”.

Es lógico que si se prestó dinero lo hicieron confiando en que la Argentina iba a pagar, con los intereses previamente pactados, el no buscar las formas de un arreglo consensuado y pedir que la buena fe, en la negociación la demuestre el acreedor, es cerrar las puertas al mundo y que no inicien de nuevo juicio en los Tribunales de New York. Cabe recordar que Néstor Kirchner cuando acordó la reprogramacion de la deuda externa con los bonistas la llevo a plazos que vencen en 2030, la única que pago fué la del FMI, para no ser auditado, la de los bonistas perdura y nadie lo menciona.

En cuanto a Kiciloff, fue siempre un mal negociador, solo con el Club de París despues de varios intentos fallidos, sobre una deuda de U$S.6.300 millones, termino pagando U$S.9.300 millones.

Estan negociando como el cliente deudor de un Banco que queda insolvente y pide más plazos, el banco te lo da bajo un cambio en las condiciones, es decir mayor plazo, implica refinanciación y más intereses y si no pagas te hacen juicio y embargan tús bienes, entras a la vez en una lista de “morosos incobrables” y no te prestan más un mango.

En el caso de la economía a nivel país, la falta de un acuerdo en la Provincia de Buenos Aires y la declaración de un default, va a poner en rojo todos los índices y más si como indica Fernández, no va a tener apoyo nacional.

Hasta el momento no hay acuerdo y por eso Kiciloff juega con la extensión de los plazos, si se llega al default, los primeros en tener problemas van a ser los Municipios bonaerenses y la ejecución de todas las obras públicas prometidas por el gobierno provincial, más allá de la repercusión a nivel nacional.

Hasta el momento sigue subiendo el riesgo país y la desconfianza interna, visibilizandose en la dolarización de pequeños ahorristas, tanto en el mercado legal como en el mercado marginal, cuya brecha se va ampliando y marca la pronunciación de una perdida de competitividad de toda la economía argentina.