Ya no es el Coronavirus unicamente el que nos lleva al fondo del pozo, se juntan factores como la impericia del manejo de variables económicas y el no entendimiento de como el Argentino actúa ante las emergencias o quiebres económicos.

La emisión de billetes en cantidades que llegan en éste momento al límite de lo permitido en la Carta Orgánica del banco Central de la República Argentina, con el fin de subsidiar a quienes por el coronavirus no pueden sostener su actividad productiva, a quienes no tienen recursos para llevar un plato de comida a su mesa y para evitar el conflicto social y la ingobernabilidad del sistema, nos llevará en principio a un periodo de alta inflación y recesión de la cual va a ser díficil salir en el mediano plazo.

El otro error es le directiva del Banco Central de limitar aún más la venta de dólares a los bancos, lo único que genero es el bloqueo de los sistemas bancarios por la alta demanda de dólares, un aumento sostenido del dólar blue en cuevas del microcentro porteño que ya se ubica en $ 120 para la venta y en cuevas de Rosario y Provincia de Buenos Aires donde cotiza a $.130 y $ 126, respectivamente.

La devaluación del peso sigue su camino lento pero ascendente, perdiendo a la fecha otro 12% en base al aumento del dólar oficial y aún falta sumarle la entrada del país en Default al querer, mantenerse firme en imponer su postura en la negociación de la deuda, cuestión que los acreedores ya rechazaron.

Que empresarios y sindicalistas apoyen al gobierno es parte del juego político, algo que a ellos no los afecta en nada, hoy están de un lado, mañana del otro, el que paga el “pato” es el trabajador que va camino a la perdida de su empleo y a la rebaja de su salario. Los empresarios en realidad piden no caer en Default, porque esto los afectará directamente y se les cierran sus fuentes de ingresos al no tener mercados ni ayuda financiera externa.

Desdolarizar la economía, pasa a ser una utopía de Alberto Fernández -Guzmán, que no tiene posibilidad de cumplirse ante la imposibilidad de valorizar una moneda sin respaldo como la Argentina, máxime que hoy en día un importante sector de la ciudadanía sigue invirtiendo sus sobrantes en pesos en el dólar paralelo, a sabiendas que éste al corto plazo va a seguir cotizando a la suba.

La luz al final del túnel que indican muchos, salvo que prendan una vela, por el momento ni se ve.