La siguiente frase es textual de la Farmacéutica y poeta, María Ester Rinaldi, quien hace mención al rol del farmacéutico con respecto a los afiliados al PAMI y los inconvenientes que se les presentan a diario, cuando necesitan un medicamento.

“Quiero hablar de la farmacia y del rol que ocupa el farmacéutico en este tan mal tratado tema del PAMI y la dispensa de medicamentos a los jubilados. Primeramente, somos los que más cerca estamos de la gente y conocemos la problemática porque la vivimos día a dia, me duele cuando dicen que los abuelos van a la farmacia y no les entregan los medicamentos, eso no es verdad, y esto fue siempre así, en TODOS los gobiernos, el farmacéutico es quien trata, por todos los medios, de que el paciente pueda irse de la farmacia con los medicamentos, es quien les ordena las recetas por fecha, quien les controla el vencimiento de las autorizaciones gratuitas, porque muchas veces se les vence y pierden el beneficio, es quien les escribe una nota para el médico, y también para la oficina del PAMI, cuando es necesario, quien le anota en las cajas como tomarlo, porque se olvidan.

El farmacéutico es quien les adelanta un blister cuando no les entregan la receta en fecha, y no pueden cortar el tratamiento, quien los escucha, quien los contiene, quien se preocupa para que tengan el calendario de vacunación al día, quien les toma la presión y los reta cuando no se cuidan.

La farmacia está más cerca de sus problemas, muchas veces más que el médico o la oficina del PAMI, por eso me duele cuando escucho que van a la farmacia y no les dan los medicamentos, las recetas del PAMI se dispensaron siempre y se siguen dispensando, la relación farmacia /paciente, está más allá de toda cuestión política, es una cuestión de salud, de vida. y así lo entendemos quienes elegimos esta profesión.

Cabe aclarar que María Ester Rinaldi es -como varios otros- una persona sensible a los problemas de los abuelos y por demás solidaria, no ve el negocio, sino la vocación profesional que expresa en su escrito y su actividad laboral, pero no todos obran igual, algunos, quizá son la excepción a la regla, no obran de la misma forma.

Ojalá, todos procedieran igual, tendríamos menos abuelos con graves problemas de salud y sufrimientos por no poder irse con su medicamento o tener que ir de un lugar a otro para conseguirlo.

Desde estas páginas nuestras felicitaciones a todos aquellos profesionales que obran como Marité, como muchos la conocen en nuestra ciudad de Florencio Varela.