El Gobierno, la oposición y, fundamentalmente, los acreedores (privados, públicos y organismos internacionales), ya saben que la deuda de unos u$s 330.000 millones es impagable en los términos en que se acordaron hasta la fecha con el FMI.

Ante una realidad incuestionable, han sido puestas en marcha negociaciones con los acreedores externos, que son tenedores de deuda emitida bajo ley internacional, en unos 100.000 millones de dólares a fin de discutir otros plazos de pago.

Las gestiones no las lleva a cabo solo el gobierno por medio de Lacunza y el propio Macri en Nueva York, sino también Alberto Fernández quién no solo busca alargar los plazos de pago de intereses y de la misma deuda, sino ver también como logra una quita que le facilite gobernar sin problemas, dado que ya da por hecho que ganaría en primera vuelta.

Sin embargo a ambos candidatos, se les complica cada vez más el panorama económico, por la falta de dólares suficientes, retiro de depósitos en U$S por desconfianza de lo que vendrá e incertidumbre política sobre que van a hacer con el atraso cambiario y Vaca Muerta, donde una Petrolera Estadounidense dejo de perforar y tiene suspendidos a uno mil trabajadores, dado que no tienen claro si recuperaran o no las inversiones que realizan.