¿LA REPRESENTACION DEL CIUDADANO  EN LOS CONCEJOS DELIBERANTES ES UNA REALIDAD O NO EXISTE?

¿LA REPRESENTACION DEL CIUDADANO EN LOS CONCEJOS DELIBERANTES ES UNA REALIDAD O NO EXISTE?

6 febrero, 2020 Off By demo

Las listas sábanas, las designaciones sin representatividad popular, los ingresos por la “ventana del oportunismo” que da la minoría, la falta de capacitación o estudios especificos, los negociados políticos, las rupturas internas y la representacion de intereses partidarios y personales, son gran parte de las causas por las cuales, en general los Concejales se alejan indefectiblemente de la defensa de los intereses populares.

Cuando se posa la mirada sobre sus labores legislativas, nos encontramos con poco o cero trabajo realizado, es decir hay una nulidad del intelecto para el diseño de políticas locales que signifiquen mejoras para el ciudadano común, tanto en el terreno de la Seguridad Ciudadana, como del Medioambiente, la Generación de Empleo, la Planificación Urbana, el mejoramiento de las Políticas Sanitarias Locales, los Planes de Equidad de Género y muchas otras políticas locales imprescindibles para fomentar el desarrollo local y humano, que serían interminables de mencionar.

Muchas de las políticas mencionadas nacen de los Ejecutivos Municipales, por adhesión a Leyes nacionales o Provinciales y solo son votadas por las mayorías legislativas oficialistas o por unanimidad cuando hay acuerdos entre presidentes de bloques, en general no representan el deseo de las mayorías populares, si no de los gobiernos de turno en cualesquiera de los tres niveles estatales.

Vemos muchas veces proyectos de repudio que a nadie les interesan, pero sirven para hacerse ver, para el oportunismo político, otras veces proyectos de comunicación innecesarios de quienes buscan posicionarse como “protectores” de los que ya están protegidos por la Ley, nunca vamos a ver que se le pida a un Fiscal o a un Juez que informe sobre el estado de una causa judicial en trámite ni tampoco que un Concejal se dedique a investigar como se enriquecen integrantes de Cooperativas de Trabajo o de Organizaciones Sociales de variada ideología que llegan hasta a utilizar materiales o fondos dinerarios provistos por el Estado Nacional, para la construcción de sedes que nunca pasan al patrimonio estatal, sino a uno difuso, poco claro e intransparente.

En el caso de Florencio Varela, lo peor que se ha votado por mayoría y que no fué un proyecto original de la ex-Concejal TOBIO, es el reconocimiento a Julio César Pereyra, mediante una placa que lo inmortaliza como el “hacedor de un Varela pujante y esplendoroso, por las políticas públicas que llevo adelante”, cuando la realidad de Florencio Varela, muestra un gran atraso en todos los frentes, tras un gobierno que perduró más de 27 años y que aún mantiene un poder en las sombras que sigue insidiendo en la conformación de las listas electivas partidarias.

Estos homenajes a un funcionario público, cuando están debidamente fundamentados, solo se hacen tras unos años del fallecimiento del mismo, no en vida, cuando tiene la obligación de servir a quienes lo eligieron, sin esperar agradecimiento alguno, porque el hacer es su obligación moral.

Esa placa representa más que nada el “pago” de favores recibidos por muchos Concejales, no el sentir popular en general. Es un satisfacer del ego, un buscar quedar bien con quién maneja los hilos del poder decisional en Florencio Varela, no por nada ingreso la ex senadora Cristina Fioramonti en la lista de Concejales, desplazando a un histórico como Antonio Suárez. Cuando el intendente Andrés Watsón viaje o tome licencia, será reemplazado por ella, aunque la jugada política esconde otras cuestiones que se verán con el tiempo.

En éste juego político, detrás se sitúan otros actores que mantienen fuertes vínculos de poder a nivel nacional, provincial y legislativo, aunque ese poder no se utiliza para lograr sacar a Florencio Varela del lugar NBI en que se encuentra, sino para el fortalecimiento de ideologías que ya nada tienen que ver con un Peronismo fenecido, ni con la Justicia Social o la famosa Tercera Posición, que postulaba Juan Domingo Perón.

Hoy, como indican muchos expertos, el Peronismo primigeneo no existe más ¿pero que fué? sino una fase del fascismo corporativo de Mussolini, trasladado en menor medida a la Argentina, cuya Justicia Social, fue también la base de la injusticia y la persecusión política para muchos y la quema de las iglesias, en su momento.

¿Tuvo logros?, sin duda, quizá más que otros partidos políticos, por su manejo del poder. Hoy es solo un movimiento heterogeneo que solo sirve para lograr votos, mediante la apelación al sentimiento popular de lo inexistente y a la argucia del engaño. Asi se fue transformando y girando de una centro derecha pragmática a un liberalismo que hundió al país en los 90 y después en una izquierda confundida ideológicamente que intentó imponer un modelo de país que no fue, hasta llegar a 2020 con una mezcla ideológica aún indefinida, dónde los elementos son difusos, sin puntos de encuentro, aunque se llamen “PERONISTAS”, el mundo aún no sabe que que contiene el concepto, ni como definirlo con exactitud.

Lo que surge claro es la experiencia de sus integrantes para llegar al poder, algo que vamos a volver a ver en el año 2021, en las legislativas, dónde en los Concejos Deliberantes se juegan la mitad de las bancas.

Mientras tanto cada uno hara su juego para tratar de ser re-electo, sin embargo varios quedarán fuera de juego por su carencia de una base real de sustentación política, otros que entraron en listas sábanas por la minoría dificilmente renueven su banca y los menos lo lograran no por su representatividad popular, si no por tener la lápicera que lo ubicaría en el primer lugar de la lista, aunque se enfrentaran a una competencia interna que va a minar aún más sus eventuales votos, máxime que aqui las cabezas de lista no tienen el mismo arrastre que en una contienda electoral presidencial.

También estos cambios dependerán en mucho de como le vaya al gobierno de Alberto Fernández, en lo que hace fundamentalmente al encauzamiento de una economía que aún se encuentra en un sendero sinuoso, a lo que debe agregar la recuperación de la confianza de un gran sector poblacional que tiene capacidad de ahorro.