Por Maísa De Gioia Avedian

La situación de Brasil en esta pandemia es caótica. Desde el principio, la información errónea que proviene de los medios es más un obstáculo que una ayuda-

Cada sector ofrece información y una guía diferente para hacer frente a la pandemia.

Hoy, después de cuatro meses, las noticias se asemejan más a obituarios, lo mismos sucede en los programas televisivos de noticias que deberían instruir y guiar a la población.

Peor que eso, es la forma en que el gobierno Federal ha tratado y continúa tratando el problema de la circulación aumentada del virus

Al principio, hubo una gran negación de estar se frente a un problema de que afectaba la salud de la población de Brasil, especialmente por parte del presidente, quién siempre trato la enfermedad con desdén y desprecio, como si se tratara de una simple gripe sin darle la debida importancia y seriedad con que se debía tratar el COVID.

Debido a su puesto y lugar de poder, sus fieles seguidores ignoraron por completo la gravedad del asunto y no cumplieron con todas las pautas de la OMS y el Ministerio de Salud, incluso provocaron la renuncia del Ministro respectivo.

Es de destacar que el Presidente siempre a actuado por su cuenta y lo hace actualmente, ignorando el hecho de que es necesario alinear las medidas en forma conjunta con los gobernadores estatales, manifestándose completamente contra cualquier tipo de aislamiento social, cierres de comercios o algún tipo de industria no esencial.

También ignoro el hecho de que el sistema de salud, principalmente el público, en Brasil esta muy desguazado, con pocas camas en la UCI por habitante para atender a todos los pacientes gravemente enfermos.

Como consecuencia, cada Estado, independientemente y sin apoyo de la presidencia, terminó adoptando sus propios criterios y tomó las medidas que les pareció más adecuada para tratar de combatir el coronavirus, aunque demasiado tarde.

Aquí, en Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil. el aislamiento social comenzó de una manera muy precaria, sin pruebas masivas, por lo que cada persona debía ser responsable de permanecer en el interior de su vivienda, aislada, evitando asi la transmisión del virus, sin siquiera saber si estaba infectado o no.

Se tomaron varias medidas, sin la más mínima preparación. Incluso se consideró el cierre de comercios, pero misteriosamente, a la semana siguiente se puso en práctica un Plan llamado “Plano Sao Paulo”.

Las ciudades comenzaron a dividirse por zonas, diferenciadas por colores y dependiendo del color, las medidas de aislamiento se aflojarían o llevaría a una mayor rigidez.

La capital, Sao Paulo, con 300 muertes diarias se colocó en la segunda etapa de aislamiento, donde las medidas son mas flexibles y a pesar de la cantidad de muertes y casos de contagios, se reabrieron centros comerciales, oficinas y servicios.

En algunos vecindarios de la capital, el Servicio de Salud Unificado va a algunos hogares para evaluar a los residentes con el fin de localizar dónde se encuentra el virus, pero estas acciones están muy alejadas de la gran necesidad que tiene un país continental como Brasil, de mermar la pandemia.

Los resultados pueden ser aún más desastrosos con el tiempo. La conclusión a la que se puede llegar es que todo lo malo que el país podría hacer en la lucha contra el Coronavirus, se realizo. Falta de pruebas masivas, precios económicos para las pruebas en la red privada, error en los protocolos de atención en los hospitales, que no se probaron en la primera visita, dejando al paciente en una condición grave para ser admitido y probado, lo que generó una gran cantidad de subregistros, apertura de fronteras, ausencia de diálogo entre los gobiernos federal y estatal.

Todo esto contribuyó a que Brasil alcanzará el segundo lugar en el recuento de infectados y muertes, con más de un millón de casos y más de 50 mil muertes. Y ese número no parece disminuir. Solo podemos tener fe en días mejores y esperar que la situación se estabilice, si el gobierno central toma conciencia del peligro para todos sus habitantes, o bien empeore.

N. de la R: Maísa es trabajadora de la Salud en Sao Pablo (Brasil)