El oficialismo realiza reuniones virtuales con los militantes y las difunde en las redes sociales, especialmente los están dentro de la Agrupación política local “30 de marzo”, el objetivo básico es mantener a la militancia ocupada y tratar de ir convenciendo al vecino para las elecciones legislativas de 2021. Las promesas ya se van poniendo al día y se utilizan toda clase de recursos como seguir machacando a un ex-presidente que ya no tiene posibilidad de volver o difundir notas del “diario de Verbitsky” como si este fuese infalible en sus opiniones sobre la realidad Argentina.

Este sector de la política Varelense, se ve apoyado por las pequeñas obras de infraestructura, desagues y medioambientales que va realizando la Intendencia Municipal a cargo del Intendente Andrés Watsón, quién tampoco se queda quieto en Internet y promueve reuniones de toda clase, hasta con otros opositores en el “Comité de Crisis” que no se sabe cual es su papel y que deciden (parece que aplaudir lo que dice el Intendente) el tema es “estar presente” y buscar renovar bancas que vencen o poder colocar a otros en la lista sábana, aunque siempre rondan las mismas caras.

El Bloque separado de CAMBIEMOS con tres componentes (Mancuello, Bondarenko, Loyola), no ha iniciado campaña alguna, más allá de “reivindicar la rosca”, frase de Monzó que los aleja del electorado a pesar de que a dos de ellos les vence la banca en 2021 (Bondarenko y Mancuello (UCR). Tampoco muestran actividad legislativa alguna (Se han confinado por la pandemia, calientan una silla o están super ocupados analizando el presupuesto). La última actividad conocida en las redes fue de la Concejal Loyola quién acerco el proyecto de una ONGs al Intendente y a Desarrollo Social, aunque parece estar sola, no hay comunicados conjuntos. La separación los dejo sin base de sustento político y sin posibilidad de reinventarse en 2021. En Varela los datos obtenidos en encuesta Web indican que en general no son conocidos por el electorado local. Tienen a su vez un frente interno complejo tanto en la UCR local como en las débiles alianzas que teje Monzó para volver a arena política.

Al Bloque “de Massa” en Varela ya le falta mimetizarse con el oficialismo, tampoco tiene actividad legislativa propia, pasaron a ser “levantamanos” y si bien van a jugar separados en 2021, su panorama es complicado, ya no representan los intereses de quienes los votaron y tampoco tienen sustento político propio. Dependen de los arreglos que a nivel local logre realizar Sergio Massa.

Con Salatino pasa exactamente lo mismo, aunque hay que reconocer que tiene más “cintura política” y siempre zafó, aunque tampoco creció políticamente.

Juntos por el Cambio, ha perdido gran cantidad de votantes y no tiene un liderazgo claro, Alaniz a nivel local ha caído en credibilidad e imágen, sigue siendo tesonero y mantiene su objetivo político con las campañas vía Zoom, con político conocidos, intendentes de su sector y vecinos allegados u otros que invita a participar, su discurso no vario, insiste en la “participación” que no fue y lo llevo a que se rompiera su bloque político original, su figura no se consolidó ni se estableció como importante en el imaginario colectivo local, sigue siendo un “cuasi desconocido” que intentara renovar su banca en 2021 junto a Carolina Gallo, definida militante de la UCR, lo que solo lograran si van encabezando la lista, aunque van a tener rivales en las PASO que están preparándose para volver (añoran las bancas perdidas).

Claro que todo no es lo mismo con pandemia cuentan solo con las redes sociales para hacer política, allí “todo se ve”, se construye o se destruye, depende como se encaren objetivos y estrategias para lograrlos.

En Varela, La Cámpora jugara sola de manos del Cuervo Larroque y ello va a influir en como se distribuya el poder local, otro factor preponderante que hace que se ganen o pierdan elecciones, es el económico y aquí todavía hay mucho por ver, las sociedades golpeadas no votan favorablemente a gobiernos que los depredan.