Con la pueril excusa de “si el pueblo los vota no pueden existir limitaciones”, hace poco menos de una semana el presidente Alberto Fernández, dio aliento a un importante grupo de Intendentes Municipales y legisladores, para que avancen en la derogación de la Ley, promulgada por la entonces gobernadora María Eugenia Vidal y que comienza regir en el 2023, había sido una iniciativa del Frente Renovador en la Legislatura bonaerense, sancionada en junio de 2016 con el apoyo de la mayoría de los bloques políticos, la abstención de la bancada de La Cámpora, y con el voto por la negativa del Frente de Izquierda.

La Ley determinó que los intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares en la Provincia, solo podrían renovar sus mandatos una sola vez de manera consecutiva.

Ante esta señal la oposición política indico que no están dispuestos a dar marcha atrás con la Ley, ni a pagar el costo político que ello puede significar si se concretara algo así, porque no podrían controlar el voto popular ni dirigirlo como vienen haciendo hasta el momento.

El gobernador Kiciloff presente en la reunión, tampoco daría su aval a éste intento, al tener otras prioridades mas importantes de la agenda política que atender, por lo cual hasta no conocerse el resultado de las próximas elecciones legislativas de 2021 que tenderá a una nueva composición de las cámaras legislativas provinciales, nadie se quiere arriesgar a apoyar -salvo Alberto Fernández- algo que una mayoría de los postulantes a cargos políticos ve con malos ojos, porque no les permitiría acceder a ellos, ni tampoco generar una renovación que impulse cambios que los habitantes de la Provincia de Buenos Aires esperan hace años.