No hace falta decir mucho sobre el Ministro Marcelo Sain, quién cree que proveyendo de un sistema de “boleadoras” que al ser disparadas amarran al delincuente por sus piernas, va a bajar el indice delictual que registra la Provincia de santa Fe, en especial en los barrios periférico a la ciudad de Rosario, dónde se asienta el narcotráfico.

Deplorables tambien son sus declaraciones de que los asesinatos “crecen estacionalmente”, como si se pasará de una estación del año, verano -invierno y cambia la temperatura.

Los sicarios en esa provincia están al día, armados con ametralladoras 9 mm, pistolas de alto calibre y medios de circulación rápida como las motos, con apoyo otras veces de automóviles, asesinan a sus victimas en lugares céntricos o las siguen como sucedió con el hijo de la presidente del Partido Justicialista de Gobernador Gálvez, al que para asegurarse le pegaron 40 tiros, sin que nadie pudiese intervenir, si alguién lo hacía, seguro era un muerto más.

Rosario, una ciudad pujante y en apariencia tranquila, esconde una trama que se relacionaría, con policías corruptos, políticos y narcotraficantes, una parte que opera desde la cárcel y otra enfrentada que esta libre y lucha por ganar territorio.

¿Cómo se gana? asesinando a quién se interponga o se quede con un vuelto, generando el terror y aprovechando que la Policía Santafecina-por lo menos los no corruptos- puedan responderles con sus mismas armas.

El Socialismo dejo avanzar al narcotráfico y el actual gobernante de Santa Fé y su inútil Ministro, les permiten afirmarse cada vez más, queriendo aplicar la teoría garantista de “zaffaroni” por la cual el delincuente “es bueno”.

En realidad el delincuente que se dedica al narcotrafo o al sicariato (asesinando personas), es bueno cuando esta muerto, alli deja de hacer daño a la sociedad. Escribir esta frase, es duro, aunque es la realidad. Los delincuentes “buenos”, aún presos dan órdenes de matar, sin que los cambios de cárceles los frenen, tampoco las largas condenas que se les imponen son obstáculo para evitar que sigan en el camino del narcotráfico.

Santa Fé, se tranformó en una pequeña Sinaloa que va en crecimiento, sin entenderse aún como las Fuerzas de Seguridad Nacionales y la Aduana o AFIP, con asiento en Rosario, no puedan controlar el total de contenedores y embarcaciones que pasan por ese puerto, por el cuál se estima que ingresaría y saldría, la mayor cantidad de drogas del país.

El crecimiento del narcotráfico en la Provincia de Santa Fe, no es un hecho aislado, el mismo comienza a afectar a las provincias limítrofes, en las cuales la droga bajaría en pistas de aterrizajes existentes en los campos que hay en ellas, alejadas de todo control, dado que el gobierno Nacional no realiza la vigilancia aérea correspondiente e impide derribar aeronaves que no se identifiquen, permitiéndoles salir del espacio aéreo Argentino.