Me enteré hace minutos del triste suceso por medio de la publicación de Hilda Días en su semanario de “La Colmena”.

Conocí a Héctor hace muchos años, cuando hacia radio y televisión en el espacio de una casa ubicada detrás del municipio Varelense, dónde me realizó lo que sería mi primera entrevista televisiva.

Allí comenzó una relación de respeto a su persona (yo ni tenía títulos y ni pensaba que algún día iba a desempeñarme como periodista político).

Posteriormente la relación se fue fortaleciendo, más a partir de la entrega del Premio San Juan Bautista, en 2007, dónde él y otro colega que considero más que un amigo Mario Lettieri, me realizaron un reportaje, confiando en mis palabras, logrando dar vuelta una mentira que me perjudicaba y causaba un grave daño a mi persona.

La relación con ambos periodistas sigue hasta el día de hoy, siempre se fortaleció de alguna forma por el respeto al otro, aún si no coincidiera con Héctor en su visión de la realidad, el respetaba el disenso constructivo y era un hombre de honor y palabra. Vivió la injusticia en carne propia, algo que nunca supero, enfermo gravemente y antes de este lamentable suceso, su amigo logro que fuera internado en en el Hospital del Cruce, dónde después de varios días en terapia intensiva se recuperó, aunque le quedaron secuelas. Sin embargo al poco tiempo comenzó con su tarea periodística, necesitaba algo que lo incentivara y lo sacará de pensamientos que lo entristecían (me lo dijo cuando lo dieron de alta y lo visite).

Vivió y se fue de éste mundo, ejerciendo su profesión, dando ejemplo de honorabilidad, hombría de bien y sirviendo a su manera a la sociedad Varelense, dejo un ejemplo a seguir.

Que el supremo hacedor, lo tenga en su seno, descanse en paz y proteja a su familia y que la Sociedad Varelense no se olvide de él.

Mg. Jorge A. De Gioia