Foto Facebook Maximiliano Bondarenko

Hay pocos que hacen estas cosas, aunque fuese a traves de Facebook, página de la cual le extraímos lo siguiente:

“AGRADECIMIENTO A MIS CAMARADAS “

Quiero agradecerles, hacerles llegar y trasmitir, por este medio, mi reconocimiento y satisfacción de encontrar en mi página cada uno de sus comentarios. Quiero agradecer cada una de las llamadas y mensajes por texto y WhatsApp que me llegan a diario, quiero agradecer a cada uno de los formadores de la Policía, superiores, compañeros y alumnos.

Quiero resaltar, a quienes me acompañaron y me ayudaron a llegar a donde estoy, quiero destacar el trabajo silencioso de los efectivos de la Dirección de Custodias, como asi el de “mis soldados” del Grupo GAD La Plata de extraordinaria lealtad al servicio y absoluta pertenencia, el de los formadores de la Escuela Vucetich cuyo trabajo resulta -el de mayor importancia de la fuerza-, el trabajo del personal de Comisarias, subcomisarias y Destacamentos, el trabajo de los Cuerpos: Infantería, Caballería, el de Investigaciones y Narcotráfico, el de la Policía Científica, el de la Superintendencia de Siniestral, Políticas de Genero, el de todos los Comandos y en particular del Comando de Patrullas La Plata y La Matanza.

En este último lugar me recibí de jefe, fue el lugar en el que mayores enseñanzas tuve, fue el lugar también que mayor satisfacción me dieron y que dejaron la peor experiencia que puede tener un jefe, como resulta ser la pérdida en Servicio de dos efectivos policiales.
Quienes pasamos por una fuerza de seguridad, sabemos que el destrato o el maltrato como el de “Cabandie” por nombrar uno, o como el de “Sampaoli” por decir otro, o como el del Juez de Mar del Plata en un detención, o la innumerable cantidad de audios viralizados de distintos jueces y fiscales, son moneda corriente en nuestra profesión, también esos maltratos los recibimos de algunos miembros de la comunidad, de distintos funcionarios y hasta empleados de distintos funcionarios, así se vive, así se siente, así se crece en nuestra fuerza y como trasmito en mis academias y discursos, (nosotros siempre tenemos que ser ejemplo), nosotros siempre debemos marcar la diferencia, para eso nos prepararon, por ello la formación de un policía debe ser regida, estricta y dura, tan pero tan dura como la realidad misma.

Siento que cada uno de los efectivos que trabajaron a mi lado marcaron esa diferencia, siento que cada uno de los que me acompaño tiene arraigado ese concepto, creo sinceramente que cada uno de los que me lee, me comenta, me llama o me saluda comparte mi visión de policía, mi visión de la fuerza, de lo humano, de lo correcto, de lo ético y del cambio.

Hoy ya lejos del ruido y de la función policial, muchos de ustedes pueden ver que no estaba equivocado, muchos de ustedes sienten que de apoco se reivindican nuestros derechos, que la gente ya no nos percibe como una fuerza de la dictadura, y que la reacción del policía de Mar del Plata ante ese juez impresentable fue contrastada con un ascenso. Sin perjuicio de ello, desde nuestra estructura siempre sorprendemos con la buena y la mala noticia, las buenas son parte de nuestro trabajo, obvio, y las malas afectan la imagen de todos.

Que ninguna situación de corrupción, desidia y vergüenza afecte y dañe esa convicción de Jura y de sueños de nuestro destino. Que nada los haga desviar de su misión de construir una fuerza distinta, por que se que lo podemos hacer, sé que muchos se están esforzando para hacerlo, y en ese camino estamos marchando.

Deseo de corazón, en algún momento poder encontrarme en un proyecto común con cada uno de ustedes, deseo poder devolverles algo de lo que ustedes me dieron y me dan siempre, deseo estar en algún momento al servicio de mis efectivos, ya que siempre me sentí así, (Un jefe al Servicio de su tropa).

Les pido que no aflojen, les pido conciencia plena y autocritica, les pido que sepan e internalicen que el cambio está en cada uno de ustedes, en cada una de sus acciones, en cada una de sus respuestas, en la convicción que trasmitan a sus subordinados, a sus superiores y a su entorno familiar y vecinal. Les pido que sepan y puedan visualizar que tenemos el gran desafío de conquistar a la sociedad, de hacerles ver que exigimos el respeto y para eso antes debemos respetar ese “bendito uniforme que llevan puesto”, les pido que no aflojen, que hagan escuela como la hice con cada uno de ustedes y que me sigan contando como lo hacen, porque jamás sentí que me hayan magnificado o idolatrado, solo siento el reconocimiento de muchos policías que conocieron mi esencia y a quienes acompañe en cada uno de los momentos como un vigilante mas, ya que así me siento y defino.

Podría escribir muchísimo más, mis disculpas a la especialidad que no haya nombrado, conozco gente fabulosa en cada una de las mismas, y quiero compartirles algo que siento y vivo:

Después de haber padecido tantas injusticias en la Fuerza Policial y estar hoy en la Política, me doy cuenta que haber contado con el acompañamiento de un Policía es el “plus” que cualquier funcionario necesita para alcanzar sus logros y objetivos. Gracias a todos y cada uno de los que me acompañaron en mi carrera, por que sin ustedes, no habría llegado tan lejos.