La realidad diaria golpea a los vecinos y vecinas que van a trabajar o se alejan de sus domicilios por otro motivos, en Ingeniero Allan, Pista de Trote, parte de Villa Vatteone, Varela Centro, Barrio Santa Rosa y Pico de Oro, en el circuito que va al cementerio y sus alrededores, Barrio San jorge, Villa argentina, San Nicolás, Barrio Don José y Barrio Gobernador Julio A. Costa, se transforman en ciertas horas del día peligrosos para sus vecinos o comerciantes, máxime sobre fin del año.

En la zona céntrica de Florencio Varela y la que abarca el área de asiento del Municipio, los robos de automotores de modelos viejos o que datan de varios años atrás se han incrementado a razón de uno cada tres o cuatro días, se sacan del distrito como si nada, al no existir controles y con seguridad van a para a desarmaderos donde se despiezan y venden por partes, ni la policía ni el municipio hacen nada para controlar desarmaderos y talleres clandestinos ni para coordinar con otras jurisdicciones y combatir un delito que las cámaras de monitoreo no captan.

La operatoria de motochorros, mayores y menores de edad se da en casi todos los barrio a excepción de Gobernador Julio A. Costa, las personas son asaltadas en plena luz del día y sus documentos tiradas en cualquier parte, los reclamos se ven a diario en las redes sociales, sin embargo (de nuevo) no hay vigilancia policial y el Comando de Patrullas no da abasto, parece irse transformando en un cementerio de patrulleros destruidos.

El narco-menudeo cada día abarca mas zonas en los barrios humildes, nunca se desarmo totalmente la “banda de los Paraguayos” ni la de “los Peruanos”, detuvieron a algún perejil y las mismas se rearmaron, aunque los más grandes narcotraficantes son señalados a dos cuadras de la Comisaría Varela 2da. tanto a la derecha como a la izquierda, pleno centro de Km 26, sin embargo, el Comisario local o las DDI especializadas en narcotráfico lo ignoran ¿o están adornados?.

Sin convivencia policial y política no hay corrupción (primera fase de ingreso y expansión del narcotráfico) ni narcotráfico. A la vez el miedo ciudadano a denunciar la venta de drogas permite la cooptación de menores de edad y la destrucción de familias enteras, es necesario denunciar anónimamente los lugares de venta de estupefacientes sin mirar si es un vecino o no, al narcotraficante solo le importa hacer dinero facil, no la persona humana.

El otro hecho que crece es el robo de caballos y el maltrato animal, esto se da en partes de la zona rural de Varela y en los barrios dónde la recolección de residuos se hace por medio de carros. Los caballos robados provienen de diferentes distritos, la mayoría llega a Varela y otros van a parar a Quilmes Oeste o Berazategui, donde los carros también se utilizan para el “cirujeo” como forma de llevar un mango a la mesa ¿Que puede hacer el Municipio?. Dar facilidades para colocar un chip identificatorio de la propiedad del equino y controlar que no se utilicen caballos robados en el distrito ni tampoco se los maltrate, sin necesidad de prohibir la tracción a sangre, que hasta el momento ni siquiera la han tratado, ni buscado la forma de formar equipos de “recicladores urbanos” y proveerlos de motovehículos y la capacitación necesaria.