Comienza nuevamente la curva ascendente de contagios en Florencio varela. A mitad de la pandemia las cifras diarias oscilaban en los 170/230 contagios, casi al final de la llamada primera ola esa cifra, con las medidas tomadas por el gobierno nacional de cierre casi general de actividades logro bajarse a un promedio de 20/25 casos diarios, sin embargo en estas dos últimas semanas esa cifra paso primero a un promedio de 40 y en el día de ayer a 83, es decir que se duplico en un dia el promedio anterior.

Los fallecidos por COVID 19, se mantienen dentro de parámetros similares y son afectados adultos mayores con problemas de patologías previas, que si bien permanecen en sus hogares, terminan siendo contagiados por familiares o allegados.

En Quilmes los casos, también están en aumento, igual que los fallecidos y llamativamente el aumento se da posterior a la concurrencia a diversas manifestaciones callejeras o a fiestas clandestinas por parte de personas jóvenes, en este aspecto por denuncias vecinales se desbarataron varias de ellas tanto en salones privados como en domicilios particulares, aunque parece ue las sanciones impuestas no son suficientes o no alcanzaron a todos los concurrentes a estos lugares.

Mientras esto sucede, se descubre en el país una cepa proveniente de Brasil, más contagiosa que la inicial y según los infectólogos se estaría ingresando en una segunda fase de contagios, más peligrosa que la anterior, la cual afecta a personas más jóvenes.

Es evidente que ya el gobierno Nacional, provincial o local, no pueden volver a restringir la circulación y menos cerrar nuevamente la actividad económica, porque además de haber perdido la confianza social, se le complico el panorama económico.

Sin embargo lo que no puede hacer el Estado, lo debe hacer cada uno de los hombres y mujeres que habitan cada rincón de la Argentina y esto es respetar el uso de barbijos, la distancia social, usar alcohol diluido o en gel para las manos y no ir a reuniones, donde es pasible contagiarse y seguir contagiando, llevando a la muerte a sus seres queridos, hay que dejar de ser negligente y no confiarse.

Los padres a su vez deberían ver dónde concurren sus hijos a bailar o juntarse, porque ellos también difunden el contagio, ya no es una cuestión Estatal, si no una toma de conciencia social, caso contrario el virus seguirá avanzando, a pesar de las vacunas y terminaremos en un caos del que difícilmente se pueda salir ni en el corto, ni en el mediano plazo, dado que los recursos estatales no son ilimitados.

Mgter. Jorge A. De Gioia