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Más de 130 muertos dejó un operativo policial de magnitudes nunca antes vistas en Río de Janeiro. Expertos cuestionan los métodos y la eficacia de la acción y piden investigar lo sucedido, miran los derechos humanos de los narcotraficantes y no de la policía que fue atacada al ingresar a la favela.

Horas de tiroteos en los complejos de Penha y Alemão, bolsones de pobreza en Río de Janeiro compuestos por numerosas favelas, dejaron los muertos mencionados en el titulo, entre ellos cuatro policías, 182 detenidos y 54 desaparecidos, en uno de los despliegues policiales contra el grupo criminal Comando Vermelho, el más sangriento de Brasil.

La llamada “Operación contención” era detener a 100 presuntos criminales contra los que pesaban órdenes de captura ya al cabecilla de la organización que cuenta con 100 asesinatos en su haber. 

El enfrentamiento del martes 28 de octubre fue brutal, los barrios cerraron y la ciudad entera se vio afectada por la acción, que supuso el movimiento de 2500 agentes y decenas de vehículos blindados, además de helicópteros y drones de los narcotraficantes que lanzaron granadas contra la policia, recibiendolos a tiros en el morro de las Favelas, con armas de gruezo calibre tales como FAL, Fusiles de asalto y pistolas 9 mm.

Tuvo un impacto en el conjunto de la ciudad, se cerraron los trabajos, las escuelas y las universidades, por amenazas de los mismos narcotraficantes que indicaban que “iban a matar a todos”.

En un operativo diseñado,tipo pinzas y con salidas cerradas, la banda de narcotraficantes fue empujada hacia un bosque lindante a las favelas, donde un grupo especial de la policía los esperaba, alli se produjo el mayor enfrentamiento y la mayor cantidad de muertos, imágenes reproducidas en todo el mundo por infinidad de medios de comunicación.

La mañana del miércoles, 29 de octubre de 2025, vecinos de las favelas reunieron en una calle decenas de cadáveres que recuperaron de una zona boscosa. La escena, de una brutalidad innegable, dado que se comprobo que algunos cadaveres habían sido decapitados, otros tenían un tiro en la nuca y varias cuchilladas, pone en evidencia la magnitud del operativo y desata dudas sobre los protocolos utilizados y la organización del trabajo policial, aunque da cuentea de un enfrentamiento entre los mismos criminales, atacados por otra banda que disputa su territorio.

Las repercusiones políticas no se hicieron esperar. El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, dijo en Brasilia que se revisará si lo sucedido “es compatible con el Estado democrático de derecho”, y señaló que el presidente, Luis Ignacio Lula Da Silva, quedó “aterrado” ante la noticia, y “sorprendido” por no haber sido notificado de la operación.

En tanto la ONU se expreso en defensa de los Derechos Humanos y pidio explicaciones sobre el operativo.

En la realidad, el Ministro de Justicia Brasileño y el Presidente Lula Da Silva, no tenián porque ser informados de un Operativo preparado un años atras, a fin de evitar filtraciones que igual estuvieron, en tanto la ONU es un organismos viciado por la izquierda que no tiene mucho sentido de seguir vigente.

Hay que mencionar que pedida la intervención del Ejército Federal de Brasil, Lula Da Silva, hizo oidos sordos al gobernador de Río de Janeiro, dejándolos solos, si lo hubiese ordenado, habría -quizás- menos muertos y más detenidos.

En Brasil, la pPolicia Militar y la Civil, se juegan la vida cuando ingresan a una favela y si los atacan, como en este caso, reprimen sin miramientos, no es la primera vez que sucede, aunque lo novedoso sean los 130 muertos, entre ellos algunos inocentes que fueron impactados por balas perdidas.

La gente de las Favelas, unos 50 millones de personas, distribuidas en 20 de ellas, vive pagando coimas y entre el narcotráfico que domina el 35% del territorio Brasileño, con tres carteles que se disputan el poder territorial, manejando estaciones de servicio, telecomunicaciones, gas natural, provisión electrica, alquileres de departamentos y almacenes o comercios que se situan en su area de influencia, donde impera su Ley y no la Constitución del Estado Brasileño, pueden ejecutar personas sin que la policía o la Justicia intervenga, porque no existe en esos lugares.

Como se pudo comprobar y se sigue investigando, el Comando Vermelho y el PCC, lavan el dinero procedente de sus actividades ilcítas en Brasil, Argentina, mediante un estudio jurídico, Paraguay, Uruguay y Chile, apoyando en estos paises las campañas políticas de algunos personajes, como comprando Jueces y Fiscales o Policias, en todos estos territorios.

Logran armarse a traves de la Triple Frontera, con armamento que se roba en Argentina y las que importan otros personajes ligados a estas organizaciones de algunos países europeos.

En Argentina, se alertó y eneró durante este conflicto una mayor viilancia y control de las fronteras, aunque nada garantiza que estos personajes inresen al territorio nacional, en el cual alunos ya operan en el lavado de dinero ace años y no son detectados en su mayoria, por carecerse de capacidad investiativa y por las Leyes vigentes que impiden realizar tareas de Inteligencia sobre los crecimientos patrimoniales llamativos, sea sobre cualquier funcionario público, privados y miembros de Fuerzas de Seguridad o Fuerzas Armadas.

Fuente: DW y Medios de TV publica Arentinos

(ms)

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By Mgter. Jorge A. de Gioia

Periodismo Nacional Especializado y noticias de interés general

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