Hoy el marcado cambiario obligo al Banco Central de la República Argentina a llevar el dólar a $.58,50, con pocas operaciones, se sigue disparando el contado con “liqui” o dólar fuga y continua, aunque lento el retiro de pesos y dólares de las cuentas bancarias, debido a la incertidumbre que generan las elecciones del 27 de octubre y las medidas que tomaría el gobierno de Alberto Fernández, quién según las ultimas encuestas ganaría en primera vuelta.

Sigue instalada la desconfianza y menos gente cree en Mauricio Macri, al que no le alcanzan las medidas económicas tomadas para recuperar el terreno perdido.

El “mejor equipo de los cincuenta últimos años”, no resultó ser tal, se autocalificaron antes de tiempo y fueron políticamente ineficientes e ineficaces en el plano económico y político, al que le agregan insensibilidad social, al dejar fuera de todo bono a jubilados Monotribustistas que siguen cobran con el actual ajuste $ 12,450, aqui solamente la Alianza CAMBIEMOS perdería unos tres millones de votos.

Con el aumento del dólar, siguen en alza los precios de los artículos de primera necesidad y aumentan cada vez más la cantidad de pobres a lo largo y ancho del país, una cuestión que el gobierno no alcanza a resolver con los precios cuidados que también se elevaron.

Los productores industriales se cubren y a su vez lo hace toda la cadena productiva, solo el último eslabón, el más pobre queda desprotegido. Encima el próximo gobierno no puede augurar nada nuevo, de acuerdo a lo que recibe tendrá que comenzar con ajustes y no va a tener una labor fácil.

Los políticos argentinos no tienen visión para crear un país con crecimiento y desarrollo técnico y humano, repiten siempre recetas del pasado a la que les colocan diferentes nombres, esta vez fue “gradualismo”, la próxima no se sabe cual será, pero siempre el pueblo sufre el ajuste, no la política, somos un país de ovejas dominadas por el lobo y así nos va a seguir yendo.