Imágen Reclamos Varelenses

El presidente se enoja y actúa visceralmente, lo que es poco inteligente, porque los desastres y la falta de control en las files de los bancos de casi todo el país, con mayores de 65 años, discapacitados, enfermos, ancianos en sillas de rueda, que se comenzaron a agolpar en las puertas de los bancos desde ayer por la noche, no es culpa del personal bancario, ni siquiera del gerente de cada sucursal.

Las responsabilidades son de los funcionarios de todos los niveles de gobierno (nacionales, provinciales y municipales) que no organizaron nada para prevenir esta afluencia y actuaron cuando el problema los superaba.

El presidente debería echar al Presidente del Banco Central de la República Argentina que el que da las directivas a los demás bancos y al responsable de Anses que no supo organizar un plan de pagos y comunicarlos.

Lo mismo habría que hacer con el Secretario de Seguridad, que indico saber lo que iba a pasar por canal 24 y no previo ningún operativo preventivo.

Es más varios Intendentes del conurbano bonaerense en lugar de movilizar las patrullas comunales y cortar las calles, hicieron campaña política aprovechando para aplicar la vacuna antigripal en esos lugares, arriesgando al personal de enfermeras a que se contagien el coronavirus.

Por otra parte y tardíamente el secretario de Seguridad Provincial desplego 7000 efectivos policiales para “cuidar que no roben a los abuelos”.

Hay funcionarios responsables de que la cuarentena obligatoria se haya quebrado, no bancarios y habrá responsables por la cantidad de contagios que todo esto va a traer y las muertes que se pueden producir, porque no se respetaba ni la distancia mínima de seguridad.

No basta el supuesto enojo de un presidente que ahora corta el hilo por lo más delgado generándose sumarios al personal bancario.

La Justicia debe intervenir e iniciar las averiguaciones del caso, determinar los responsables de que se generara tamaño desborde y sancionarlos como se hace con cualquiera que rompe la cuarentena, pero esta vez con la gravedad de que la omisión del cumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos va a generar un incremento de los contagios y las mortalidades, solo falta esperar otros 14 días para ver los resultados por causa de funcionarios ineptos o incapaces de ejercer bien sus funciones.