El perfil del Presidente Alberto Fernández, claramente es el de un personaje autoritario que no respeta los fallos judiciales, denosta a quienes le efectúan un “banderazo” y amenaza públicamente de expropiar la Empresa “Vicentin”, desde el lugar que ocupa como Presidente de la Nación Argentina, Jerarquía que según sus propias palabras al periodista Navarro lo ponen sobre “un Juez concursal” cuyo fallo sería un “dislate jurídico de magnitud”.

Lo primero que debiera entender Fernández es que su posición de “Presidente” no lo pone en un plano superior al de un magistrado que representa -le guste o no- a la Justicia y que puede actuar equivocadamente a favor de intereses particulares, tal como él lo hace avanzando sobre una empresa que es propiedad privada con un fin que no es el que dice ser.

Si le dolió que le fallaran en contra y le bajaran los “interventores” a “veedores”, debería apelar el fallo que es de primera instancia y esperar la resolución de la Cámara respectiva mostrando que respeta a la justicia, sin embargo y a pesar de dar clases de abogacía no sigue las reglas del derecho y las avasalla ejerciendo su fase autoritaria.

Recuperar Vicentin, expropiando es hacerle pagar a todos los Argentinos los costos que ello demande, sin garantía alguna de que el Estado pase a ser un buen administrador de la cerealera. Sobran los malos ejemplos y el peor es el de Aerolíneas Argentinas, nunca dió ganancias, pero sirvió para acomodar funcionarios con muy altos sueldos.

La excusa sobre “qué es lo que pide el Mercado” es falaz, en tanto los mercados buscan la mayor ganancia posible y se manejan por la libre oferta y demanda de bienes y servicios, como la de la mejoría en la competencia, nunca el mercado ha buscado que se expropien y estaticen empresas privadas, porque ello los perjudica y es cuando comienzan a fugar los capitales.

Lo que debe Vicentin al Estado Argentino, es pagable si se la deja ingresar capitales de dónde vengan, como lo hacen muchas Empresas que siguen sobreviviendo mediante aportes extranjeros ¿o a Alberto Fernández ahora le surgió el “Argentinazo”? .

Difícil de creer y malo para la negociación de la deuda externa cuya propuesta no está siendo aceptada por varios grupos de acreedores, que se preparan para enjuiciarnos en los tribunales neoyorquinos y peor aún para los inversores de capital que no ven con buenos ojos el avance del gobierno sobre una primera empresa. Nadie en los Estados Unidos, cree que será la única.

Innecesariamente el Presidente de la Nación amenaza con la “expropiación, si el juez no acepta la propuesta del Gobernador Perotti”, como el único camino viable, cuando tiene las herramientas del Banco Nación y de la Asesoría Jurídica del gobierno, para entablar demandas contra la familia Vicentín en caso de una estafa al Estado y pedir la inhibición de bienes y su posterior remate, con el fin de recuperar las sumas adeudadas.

El pretender sostener las fuentes de trabajo, cuando el Estado Argentino no da mas y la economía esta en decadencia por la cuarentena, en una pendiente negra que todavía no se sabe como golpeará a toda la sociedad, es un sueño incumplible. Más cuando la mayor parte de la población de Avellaneda, Provincia de Santa Fe, está en contra de esa medida.

Alberto Fernández, ya no oye el clamor incipiente que lo viene haciendo bajar en las encuestas de imagen desde hace un tiempo, tampoco se da cuenta que ese clamor alimentado por él mismo, trasladado a toda la Provincia de Santa Fe le va a resultar un clavo en el zapato para las próximas elecciones, porque las provincias aledañas que más rápido se contagian son las agrícolas – ganaderas como Entre Ríos y gran parte de Córdoba, lo que va más allá de lo que haga el Gobernador Perotti para tratar de quedar bien con Dios y con el Diablo.