La entrevista del periodista Alfredo Leuco al Presidente de Uruguay Dr. LUIS LACALLE POU y sus respuestas, son un ejemplo que a ningún político Argentino, a nivel país se le ha pasado por la cabeza imitar.

Mientras en Uruguay hay solidaridad de los políticos y funcionarios con el pueblo Uruguayo, reconociendo desde arriba que son los que más sufren las consecuencias de la pandemia del coronavirus, y toman la iniciativa contribuyendo con una baja de sus sueldos y no instalando un “estado policial” para que el pueblo no sufra más consecuencias agregadas que le impondría la Justicia, logran generar en forma solidaria y responsable que no avance el coronavirus entre la población y les destruya vidas y economía a nivel país, en Argentina sucede todo lo contrario.

Nuestro país sigue siendo un nido de malos ejemplos y de corruptos instalados a todo nivel, mientras en Uruguay Lacalle POU devuelve al Estado U$S. 2.000.000 y no registra corrupción en la compra de insumos para combatir el Coronavirus, creando a la vez un fondo del que adelantó que va a hacer público, cuanto se recauda, cuanto se gasta y en dónde, en nuestro país se compran Test truchos y a sobreprecio provenientes de China; paralelamente se compran alimentos con sobreprecios y sigue la corrupción instalada en la obra pública, gastándose dineros inútilmente que no van a reactivar actividades productivas.

Como si eso fuese poco, se instaló en todo nuestro país, desde el incio de la cuarentena obligatoria un Estado Policial, mediante el cual se reprime con detención y procesos penales a quienes circulen sin permisos, cayendo sobre el ciudadano común el mayor peso de estas acciones.

No somos anti-cuarentena como nos van a tildar, buscamos que ella se cumpla responsablemente, pero el ejemplo de arriba no se vio nunca, ningún funcionario se bajo su sueldo o dieta, consideraron que ello era un mal ejemplo para la clase política, a ninguno de ellos, se le ocurrió otra manera de buscar la solidaridad de la gente e implantaron el “Estado policial” en sus distritos, única forma -según ellos – de evitar la circulación comunitaria del virus, aunque sus miedos reales tiene que relacionarse con la falta de preparación suficiente para afrontar la atención de personas infectadas, con la falta de respuestas en tiempo y forma, con la carencia de hisopados suficientes y de médicos especializados, a pesar de incorporar a cubanos que no sabemos si tienen o no el título habilitante.

Crearon Hospitales modulares que desconocemos su costo real, en la provincia de Buenos Aires gastaron millones en un medicamento que aún no tiene utilidad alguna, aún faltan respiradores ante el aumento de personas internadas, cierran las actividades económicas endureciendo la cuarentena y como contrapartida piden el pago de impuestos y tasas, pero no eximieron ni a nivel provincial ni municipal por lo menos momentáneamente Ingresos Brutos o la Tasa de Salubridad e Higiene.

La clase política no ha hecho un solo gesto solidario para con el pueblo, por el contrario, les van a hacer pagar las consecuencias de otra pandemia, próxima a generar otro desastre: la económica.

Mientras un país hermano da el ejemplo, en el nuestro hay otros problemas que no se atienden debidamente: a)-cientos de actividades permitidas que evaden impuestos de AFIP y ARBA, tales como corralones de materiales, inmobiliarias que lotean sin planos catastrales autorizados grandes extensiones de tierras que nadie controla desde los municipios; b)-aumento de la inseguridad con robos a mano armada, entraderas, asesinatos e importante crecimiento de la tasa de feminicidio producto de una fuerza policial entretenida en las colas de los bancos y en los controles de pasajeros en los micros.

Claramente los gobiernos Argentinos en todos sus niveles, como la Justicia y el Legislativo, no son el ejemplo a tomar ni por otros países, ni por el ciudadano de a pie, malos ejemplos han muchos, ni vale la pena enumerarlos, nos llevaría varias páginas.

Esta claro que siguen ignorando los mensajes de un importante sector de la ciudadanía, esperan reconocimiento o “fiesta” por expropiar Vicentín y continúan enfrascados en una pelea por el poder interno, dónde el Ejecutivo Nacional, pierde terreno acotado en su accionar por la sombra de Cristina Fernández.