Tenemos un presidente a cargo del poder del Estado que quiere mostrar un poder que no tiene y una economía que pego un pequeño “repunte” hacia arriba que es tan incipiente que no es indicador de nada, porque la realidad diaria, da cuenta a través de los mercados, como cada día nos hunden más y generan un Estado más deficitario, siendo lo único que lo sostiene en pie la emisión de billetes, que hoy también se imprimen en otro país.

El déficit del Estado ya no solo es por causa de la pandemia del coronavirus, se produce por los grandes errores que comete un presidente que no tiene poder político, ya que ese poder esta en la cámara de senadores de la nación manejada por su vicepresidenta Cristina Fernández, la verdadera artesana de una política que apunta a su impunidad y a la de variados delincuentes que se hicieron multimillonarios con dineros del pueblo y los siguen disfrutando sin que la Justicia se moleste en condenarlos.

En China (Beijing) esta clase de gente estaría presa de por vida, con decomiso de sus bienes mal habidos o serían ejecutados por soborno y corrupción.

El déficit estatal, lo generan también nombramientos inútiles en diferentes cargos públicos, baste leer los Boletines oficiales tanto de Nación como de la Provincia de Buenos Aires, para comprobarlo, allí se se publican todos los días como se incrementa la planta de personal mantenido por el Estado. Algunos con cargos inventados como el de “Director de la Masculinidad” desde 2019, sin conocerse a que se dedica, cual es la función de esta dirección y varias otras que se contraponen entre si en cuestiones del combate a la violencia de género.

Aquí es donde existe el acomodo político y el más alto gasto del presupuesto estatal, pero también se replica en muchas provincias argentinas y municipios, donde se “acomodan” personajes de La Cámpora, para cubrir los eventos tendientes a fortalecer su presencia en todas partes, ya mirando las legislativas de 2021, para ello también se realizan las teleconferencias de todo tipo y a cualquier nivel, vía Zoom o plataformas similares, buscando reforzar las bases y el sustento político, no de Alberto Fernández, sino de Cristina Fernández.

Aunque no solo el oficialismo hace campaña política, también despertó hace unos meses la oposición política, aunque en menor escala.

Mauricio Macri, no cabe duda que políticamente ya fue. Como él muchos otros que con el hastag “la rosca política” quieren volver a posicionarse, aunque difícilmente lo logren porque fueron parte del desastre económico que hoy profundiza Alberto Fernández, aunque tenga un respiro con los Holdouts, cualquier corrida bancaría (hoy en pesos) lo deja sin el poco aire que le queda en el Banco central de la República Argentina.

La debilidad del presidente reside en no tener mayorías parlamentarias de su propio manejo, es un dependiente de Cristina y Sergio Massa, los cuales si le quitan apoyo, lo dejan pedaleando en el aire y de esta forma lo pueden utilizar a su antojo. ¿Cuándo se va a ver quién tiene el poder o como se distribuye?: en el momento de confeccionarse las listas para las elecciones 2021.

Con referencia al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, también la encamina a otro problema económico, de endeudamiento, con alto déficit fiscal y un presupuesto dibujado, siendo las causas similares a las nacionales, a lo que se agrega su falta de experiencia en el gobierno, el desconocimiento territorial y de sus diferentes problemáticas.

En su caso, el poder lo tienen los Intendentes provinciales y algunos diputados y senadores, quienes de una forma u otra lo manipulan a través de información de conveniencia que le hacen llegar, su mayor contendiente va a ser su propio Ministro de Seguridad Provincial.

Mientras las economías regionales y el país se siguen hundiendo económicamente, siguen operando los de la “historia de la inclusión” sobre el idioma Español / Latinoamericano, tergiversándolo con agregados de “les pibis”; “todes” u otras desviaciones idiomáticas que hacen llegar a jóvenes y niños, confundiéndolos y no integrándolos, si no al revés, desintegrando sus aprendizajes previos con algo no reconocido en el habla Hispana ni Latinoamericana.

Lo peor del caso es que hasta el presidente da el mal ejemplo y lo copian, trasladándose en los hechos en una circular interna del Banco Central, sin viso de legalidad que la avale imponiendo el “lenguaje inclusivo”. Esta nueva “pandemia” que se viene insinuando de a poco, llego ya a nivel de algunos docentes universitarios y primarios, como a funcionarios judiciales, que buscan quedar bien con el poder político de turno, aunque en el fondo son meros títeres de gente que no tiene los “palitos” en orden y creen que la sociedad es más manipulable de lo que parece.

Si queremos ser un país serio, que nuestros hijos y nietos tengan una educación formativa y no desfigurativa de su personalidad y valores culturales -que no sean patriarcales-, no hay que permitir el avance de la desculturalización del idioma, hay que rechazarlo y denunciarlo, sin temores.

Debemos obrar como toda sociedad avanzada, no dejando que nos idioticen ni nos dominen como se les de la gana, imponiéndonos autoritariamente lo inaceptable, buscando convertirnos en una “masa” obediente y despersonalizada a la que puedan dominar a su antojo, porque ese es el fin último de los personajes autoritarios, que creen que la única verdad, es la que ellos promueven.