Nuevamente la inseguridad golpea la zona rural del distrito de San Vicente, específicamente en la zona denominada como “Once Bocas”; Puente Blanco” o “Río Samborombón. lugar dónde aún persisten algunos productores rurales que viven de la cosecha y cría de ganado vacuno y porcino o de tambos, lo que les permite a algunos mantener sus campos y seguir viviendo como pueden, con grandes sacrificios y todavia en medio de la nada, siendo sus únicas comunicaciones un teléfono celular y en algunos casos algún equipo de comunicaciones.

Si bien se creó hace años una División Policial denominada “Patrulla Rural” justamente para prevenir delitos en estas zonas, la misma mayormente brilla por su ausencia por lo cual en ambos distritos -salvo raras excepciones- sus pobladores rurales, está librados al designio divino y al criterio de los delincuentes, que organizados producen golpes tipo comando (como si fuesen policías),robando todo lo que encuentran, a veces con información precisa de dónde hay dinero y en que momento.

Otras veces se dedican a ingresar a los campos, que por su extensión no pueden ser vigilados correctamente, especificamente sobre la ruta 6 – camino a Cañuelas o a La Plata- donde en puntos intermedios roban ganado vacuno o lo matan y carnean en el lugar con total impunidad.

En la zona de Florencio Varela, sucede casi lo mismo y el ataque se produce a las quintas que producen verduras y también están desprotegidas, en un modo similar y violento, llegando a golpear y torturar personas para lograr llevarse lo poco que tienen.

En esta última zona, el abigeato es la modalidad de delito mas perpetrado, los caballos que son sacadas por detrás de los campos de Guernica y Presidente Perón, terminan en un carro de cartonero o en un matadero clandestino. Variadas veces una mujer cuyas iniciales son D. C. ha conseguido en su rol de rescatista recuperar varios de ellos, con ayuda de la policía o civils que se involucran, aunque en mal estado físico por lo que debe recuperarlos, sin ayuda municipal, a costa de su bolsillo o de amigos que se solidarizan con su labor.d

Volviendo al Distrito de San Vicente, en la noche del domingo, seis delincuentes en una maniobra tipo “comando” perpetraron un asalto que afecto a la familia Ardohaín, robándoles dinero, un automóvil y lesionando a un joven.

Los malvivientes irrumpieron en el lugar, con armas de fuego, alrededor de las 20 horas, cuando en el lugar se encontraba un hombre de 45 años y dos jóvenes de 25, uno de ellos una mujer.

Durante el tiempo que permanecieron en el lugar, los malvivientes se hicieron con una suma cercana a los 35 mil pesos y un automóvil Chevrolet Corsa, con el que huyeron del lugar.

Tras la huida, las víctimas llamaron al call center policial 911, y minutos después se hizo presente personal del Comando de Prevención Rural (CPR), que con los datos aportados organizaron un operativo cerrojo en la zona, pero sin resultados positivos.

Interviene en el caso la fiscal Carina Guyot de la Unidad Fiscal descentralizada de San Vicente y personal de la DDI con asiento en San Vicente.

Al parecer los delincuentes tenían información errónea y habrían equivocado el lugar del asalto, no encontrando el monto de dinero que pensaban. El caso fue caratulado como robo calificado y hasta el momento los delincuentes no han sido hallados.

Cabe mencionar que los efectivos policiales, si bien llegaron en poco tiempo al lugar, no tienen medios como para cubrir la zona, para los cual -por su amplitud haria falta un helicóptero.

Si bien los caminos rurales siguen intransitables, para un conocedor no sería difícil salir hacia la ruta que lleva a la localidad de Ranchos y abandonar el vehículo robado en esa zona para perderse en otras localidades cercanas, dada la conectividad de rutas que tienen cercanas.

Para cubrir las zonas rurales no hay medios técnicos suficientes ni personal que recorra preventivamente con mayor asiduidad, para colmo el Secretario de Seguridad Provincial, Sergio Berni, ha indicado públicamente que el delito comienza a incrementarse cada vez más debido a la situación económica generada por la pandemia, por lo cual y según sus palabras, la situación en lugar de mejorar, empeorará.

Parece que el único remedio que tiene el productor rural de cualesquiera de los dos distritos, sin contar el Gran La Plata, es dormir con un ojo abierto y tener un arma a mano para defender lo que tanto sacrificio le cuesta mantener

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