UN PRESIDENTE DE LA NACION CUYO DISCURSO TIENE CARACTER ABYECTO, DEGRADANTE, NEPOTICO Y OFENSIVO DE TODAS LAS PROFESIONES Y NOS ARRASTRA A LA DECADENCIA INSTITUCIONAL Y SOCIAL

16 septiembre, 2020 Off By demo

Antes de entrar en el tema central de esta columna de opinión, debo aclarar que el concepto de meritocracia, proviene del latín meritúm, cuyo significado es debida recompensa. A su vez cabe indicar que la meritocracia es una forma de gobierno basada en la búsqueda de los mejores hombres y mujeres, es decir los más sabios antiguamente o los más poderosos y actualmente los más especializados en cuanto al conocimiento, especificamente de nivel universitario.

¿Qué signica eso? que las diversas posiciones que se alcanzan en los diferentes niveles sociales e institucionales, tiene que ver con los variados niveles de conocimiento o formación de las personas que compiten por esos determinados lugares. Ese esfuerzo para alcanzar un determinado nivel cultural, social y económico se inscribe en la lucha de clases, algo que es permanente e invisible en la búsqueda de progreso del ser humano, que tiene que esforzarce para ser talentoso, educarse y finalmente, lograda la primera meta, competir por la siguente.

Es parte de la democracia moderna, de la Grecia y Roma antigua, se llega a las metas por prevalencia en la capacidad intelectual y al conjunto de actividades que le permite realizar a una persona el conocimiento adquirido.

El objetivo principal de la meritocracia es combatir el nepotismo y reconocer la libre competencia, sin hacer acceder a nadie a un puesto, especificamente profesional o político por favores, parentezco, amiguismo o corruptela.

El discurso de Alberto Fernández, tiene características que darían cuenta de su verdadera personalidad, la que traduce en palabras.

Si se analizan parte de los conceptos vertidos, encontramos varias maneras de calificarlo: a) es abyecto y degradante: indica algo que tiende a humillar a las personas que estudian y estudiaron y logran por merito llegar a un titulo universitario y ascienden a otro nivel social. En este aspecto el propio presidente denigra el titulo que obtuvo y da cuenta de una personalidad ruin y malvada, que cada día muestra la hipocresía que lo domina y la falsedad con que actúa, con un ejercicio de poder no propio, sino de quienes operan desde las sombras, como lo hacía Néstor Kirchner, con su esposa Presidenta.

b)-es de carácter nepótico: refleja su propia realidad, que la hace visible con su hijo en un cargo público y la preferencia que dió a sus parientes, amigos y allegados para que accedan a altos empleos de la función pública, sin evaluar las capacidades que poseían para el cargo a desempeñar y su idoneidad, claro ejemplo de ello es la Antropologa Sabrina Frederic al frente del Ministerio de Seguridad de la Nación y los problemas de inseguridad que sufre todo el país, en especial donde deben intervenir fuerzas de seguridad federales.

c)-es ofensivo para todo aquel profesional que dedico parte de su vida a hacer méritos para lograr acceder a un titulo de grado, de posgrado o doctorado en cualquier especialidad, con miras a la construcción de un futuro mejor, colaborar a lograr una sociedad pujante, en crecimiento y desarrollo, en suma: un país esperado y deseado.

d)-es un discurso decadente, nos lleva a la edad de piedra, no le importa el cumplimiento de reglamentos, no le importa el esfuerzo, no le importan los mejores, en su interior quiere a los peores, los que no saben nada, los que pueda manejar políticamente, no le importa la educación, ni la formación profesional. Asi tenemos los peores gobernando, aunque se dicen “gobierno de científicos”, lo son de la boca para afuera, de “científicos” no tienen nada y salta a la vista cuando copian recetas del pasado para solucionar problemas actuales que se relacionan con el futuro y no lo logran, cada día que pasa generan más incertidumbre y desconfianza, cada día que pasa dan un paso más al abismo, pero no les importa, siguen en un juego político de suma cero.

Todo eso me llevo a la frase “habría que promover que se vayan todas/ todos”, dirigida al lector -si quiere que algo cambie- una semana antes de votar en 2021, debe comparar las boletas electorales con alguna de elecciones anteriores y no votar a quienes se vuelven a postular y no los representaron como corresponde.

Los que cumplieron sus dos mandatos no van a estar si cumplen con la ley, aunque los “oficialistas” van a seguir prendidos de la teta del Estado, en otra función sea nacional, provincial o municipal. En su lugar van a poner de sustitutos a sus hijos o parientes más cercanos o al militante que lo merece, ahí hay que estar alertas para que el Nepotismo no avance.

Tambien en la oposición política habra cambios y renovaciones de mandatos y gente que se prepara para volver y que vivió siempre de la política, es bueno evaluar que hicieron los que ya estuvieron y si merecen renovar sus bancas o no.

El uso del poder en la Argentina de hoy esta difuso, no avanzamos en el país por las contradicciones internas y porque se eligió mal con Macri y peor con Alberto Fernandez, que aún a diez meses de gobierno no puede resolver el “Dilema de una sociedad fragmentada”, titulo de su segundo libro y nada tiene que ver en ello la pandemia que se les fue de las manos, sino que ya no sabe cual es el rumbo a seguir.

Lo unico claro en este país es que el poder reside en el Pueblo y estará en un año más en las urnas, si queremos que algo cambie hagamos uso de él, caso contrario seguiremos cada vez peor.

Lic. Jorge A. De Gioia