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Cont. nota parte 1: Finalmente, seguir dotando a las fuerzas federales del equipamiento necesario y de la
capacitación continua para garantizar la seguridad interior como un derecho de todos
los argentinos, con énfasis en la prevención del delito y la investigación del crimen
organizado, continuará siendo en 2025 una prioridad de esta gestión.
1.5. Modernización y simplificación del Estado
A su llegada, esta gestión se encontró con un Estado desproporcionado, con roles
duplicados y poca efectividad, sin control de cumplimiento ni de procesos. Haciéndole
frente a esta realidad y en materia de racionalización del Estado, en primer lugar, se
definió la disminución de la cantidad de ministerios (de 18 a 8) y la cantidad de
secretarías (de 106 a 52), lo que implicó la eliminación de más del 50% de los cargos
políticos. Además, se generó ahorro de recursos a través de la reducción de la flota de
autos, celulares, la baja de contratos y la optimización de contrataciones y compras de
los ministerios y agencias estatales.
El objetivo de esta gestión es hacer un Estado moderno, eficaz, eficiente, simple y útil
para los ciudadanos, ocupado en sus funciones esenciales para no entorpecer las
condiciones para el desarrollo del sector privado, favoreciendo la libre empresa. Por eso,
no sólo se avanzó en eliminar las estructuras innecesarias o sobredimensionadas y
absorber sus funciones en otras áreas del Estado, sino que también se está trabajando
en la simplificación de las acciones y procesos, digitalizando y simplificando trámites,
desburocratizando y eliminando intermediarios en sus acciones, para agilizarle la vida a
los argentinos. En este sentido, se eliminaron controles aduaneros espurios, las SIRA y
licencias no automáticas, eliminando factores de discrecionalidad no transparentes,
redundando en una mejora de precio para los consumidores finales. Se simplificó el
régimen de importación temporaria de insumos para empresas exportadoras y se
eliminaron trámites que solo representaban trabas. Se prevé que estas reformas se
complementen con la revisión de esquemas tributarios y la eliminación de imposiciones
que distorsionan el mercado, fomentando así la competitividad y facilitando la inversión
privada.
De este modo, la reciente creación del Ministerio de Desregulación y Transformación
del Estado es y será clave el año próximo, por un lado, para eliminar trabas regulatorias
que han resultado ineficaces y que impiden el desarrollo y expansión de las iniciativas
e inversiones del sector privado y, por otro lado, para afianzar la búsqueda de un Estado
más moderno, mediante la reducción del gasto público y el aumento de la eficiencia y
eficacia de los organismos que lo conforman.
Muchas de estas premisas se encuentran en la iniciativa que fuera enviada por el Poder
Ejecutivo al Honorable Congreso de la Nación, y que se transformó en la Ley 27.742 de
Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, para lo cual se continuará
avanzando en su reglamentación e implementación.
En materia de simplificación, el énfasis estará puesto en la eliminación de trámites y
procesos administrativos para reducir la carga burocrática y agilizar la acción privada,
adecuando el marco normativo que en la actualidad impone cargas administrativas en
exceso. Para ello, se comenzó eliminando distintos regímenes informativos que debían
confeccionar las empresas para entregarle al Gobierno, ya que este no hacía uso de la
información obtenida.
La modernización del Estado contempla políticas para perfeccionar la gestión del
empleo público, que incluyen la mejora en la capacitación de recursos humanos, la
promoción de carreras públicas y la implementación de políticas salariales adecuadas.
Se continuará promoviendo la mejora en los regímenes de contratación en el sector
público y el proceso de selección de personal, con las evaluaciones de selección
correspondientes.
Estas modificaciones, además de impactar sobre la administración pública
directamente, buscan aumentar la competitividad, eliminar cargas burocráticas, facilitar
el funcionamiento de los mercados, impulsar el crédito, disminuir regulaciones y
controles, a fin de aumentar la libertad económica y disminuir los costos para el sector
privado y productivo.
Ya se comenzó a trabajar en el marco normativo relacionado con la contratación de
bienes y servicios por parte del Estado Nacional, atendiendo uno de los aspectos
imperantes de fragilidad en la transparencia pública. Entre estas medidas, se derogaron
decretos que representaban privilegios en detrimento de un marco de competencia y
libre concurrencia, a través de los cuales se obligaba a las jurisdicciones y entidades del
Sector Público Nacional a contratar exclusivamente ciertos servicios con empresas
donde el Estado tuviera participación accionaria (ejemplo, Banco Nación, YPF,
Aerolíneas Argentinas). Al mismo tiempo, se eliminaron excepciones que les permitían
a las empresas estatales o entidades del sector público no presentar garantías en las
licitaciones. Estas acciones tratan de promover la licitación pública, facilitando así la
competencia y la transparencia en las contrataciones.
Otro aspecto relevante que se abordará es continuar con la reducción de fondos
fiduciarios, con el fin de terminar con discrecionalidades y aumentar la transparencia y
rendición de cuentas en el uso de los recursos públicos. Asimismo, se avanzará en el
saneamiento, concesión y/o privatización de empresas públicas, bajo la premisa que el
estado debe encargarse de atender funciones públicas esenciales que le son propias, y
dejar a la iniciativa privada -con parámetros de eficiencia económica, en condiciones de
competencia y libre mercado- gestionar la producción de bienes y servicios en aquellos
sectores que no se corresponden con sus funciones esenciales.

  1. CONTEXTO MACROECONÓMICO
    2.1. Introducción
    A principios de diciembre de 2023, la economía argentina se enfrentaba a la crisis más
    profunda de su historia. La raíz de este dramático panorama se encontraba en el déficit
    fiscal. El déficit consolidado del BCRA y del Tesoro Nacional se ubicaba por encima del
    15% del PIB hacia noviembre de 2023, en tanto este último acumulaba 13 años
    consecutivos de déficit financiero. Recordemos que un déficit fiscal sólo puede ser
    financiado por dos vías: endeudamiento y/o emisión monetaria. Con un historial
    crediticio marcado por sucesivos defaults, la emisión monetaria se convirtió en la
    principal fuente de financiamiento de las necesidades del Tesoro, derivando en un
    excedente monetario que se transformó en el principal foco de fragilidad
    macroeconómica.
    El balance del BCRA, en consecuencia, se encontraba fuertemente deteriorado: las
    reservas netas eran negativas en USD11.200 millones y la emisión monetaria mensual
    sólo por intereses de pasivos remunerados era equivalente al 35% de la base monetaria.
    Dado el marcado deterioro en las expectativas, este aumento en la oferta monetaria se
    daba en simultáneo a una caída en la demanda de dinero, llevando a una fuerte
    aceleración en las variables nominales. La demanda de base monetaria se ubicaba en
    mínimos desde la crisis de 1989/1990, lo que acrecentaba dramáticamente el riesgo de
    caer en una nueva hiperinflación que llevara la pobreza y la indigencia a niveles incluso
    mayores. Adicionalmente, la deuda comercial acumulada por importaciones de bienes
    y servicios ascendía a casi USD60.000 millones, habiendo registrado un aumento, sin
    precedente histórico, de USD27.400 millones entre 2022 y el 12 de diciembre de 2023.
    Además de resultar un considerable pasivo contingente para el BCRA, esta acumulación
    de deuda llevó a que prácticamente se cortaran las líneas de crédito con el exterior, lo
    que podía comprometer el flujo normal de importaciones y por ende redundar en
    desabastecimiento. En esta situación crítica, sin reservas del BCRA, sin acceso al
    mercado y con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional caído por los
    incumplimientos generalizados en las metas acordadas, la Argentina enfrentaba
    vencimientos con el organismo por casi USD920 millones a 10 días del cambio de
    mandato y por aproximadamente USD1.550 millones en concepto de pagos de bonos
    Globales y Bonares en la segunda semana de enero.
    Un reflejo del estado de esta situación de crisis era la brecha cambiaria con el tipo de
    cambio implícito en las operaciones de contado con liquidación, que en los primeros
    días de diciembre llegó a ubicarse por encima del 170%. La inflación mayorista (medida
    por el IPIM del INDEC) fue de 54% mensual en diciembre de 2023, un ritmo anualizado
    superior al 17.000%, en tanto muchos precios de la economía se movían en las primeras
    semanas de diciembre en torno a 1,5% diario.
    Este delicado panorama fue la culminación de una larga sucesión de fracasos para la
    economía argentina, que prácticamente no registró crecimiento en el nivel de actividad
    y en el empleo privado en la última década, lo que se tradujo en un fuerte deterioro en
    los indicadores sociales. En el segundo semestre de 2023, la pobreza y la indigencia se
    encontraban en 41,7% y 11,9%, elevándose a 58,4% y 18,9% en el caso de los menores
    de 14 años.
    Ante este escenario, la nueva administración asumió con los mandatos de bajar la
    inflación y volver a poner en marcha el aparato productivo. En esta línea, el objetivo del
    programa económico implementado a partir del 11 de diciembre de 2023 es revertir esta
    dinámica y sentar las bases para un crecimiento sostenido de la economía, que redunde
    en un incremento continuo en el empleo y los ingresos reales, y consecuentemente en
    una mejora sostenida y sostenible en la calidad de vida de los argentinos. Para lograr
    este objetivo, el programa económico se centra en dos ejes fundamentales: garantizar
    la estabilidad macroeconómica y desburocratizar y simplificar el comercio y demás
    transacciones económicas.
    La estabilización macroeconómica se sustenta en el ancla fiscal, que consiste en
    garantizar el equilibrio financiero del Sector Público No Financiero, eliminando la
    necesidad del financiamiento del déficit vía endeudamiento neto o emisión monetaria. A
    través de estos mecanismos de financiamiento, el déficit fiscal crónico fue la causa
    principal de las recurrentes crisis macroeconómicas y financieras que experimentó la
    Argentina en las últimas décadas. La inflación, la inestabilidad cambiaria y las crisis de
    deuda fueron las consecuencias visibles de la falta de orden en las cuentas públicas.
    Asegurar el equilibrio fiscal es condición necesaria para una macroeconomía robusta
    que deje de ser una traba para la inversión, las exportaciones y la generación de empleo
    de calidad.
    El objetivo de equilibrio financiero se alcanzó en tiempo récord: partiendo de un déficit
    financiero de 4,4% del PIB (4,6% excluyendo los ingresos extraordinarios de la licitación
    de 5G) en 2023, en enero de 2024 se registró un superávit primario de 0,3% del PIB y
    un excedente financiero de 0,1% del producto. En los primeros siete meses del año, el
    superávit primario ascendió a aproximadamente 1,4% del PIB y el financiero a
    0,4%.
    Este resultado se alcanzó con una combinación de recorte permanente de gastos y suba
    transitoria de impuestos. El gasto primario se redujo en 30% i.a. en términos reales, con
    bajas de 81% i.a. en gastos de capital, 75% i.a. en transferencias corrientes
    discrecionales a provincias, 39% i.a. en otros gastos corrientes (donde se incluyen, entre
    otros gastos, las transferencias orientadas a cubrir el déficit de empresas públicas), 39%
    i.a. en subsidios económicos y 22% i.a. en gastos de funcionamiento. Si bien el gasto
    total en jubilaciones y pensiones acumulado en los primeros siete meses del año cayó
    en términos reales en la comparación interanual, esto se debió exclusivamente a la
    reducción real en enero y febrero, cuando se encontraba vigente la anterior fórmula de
    movilidad previsional con ajustes trimestrales. A partir de abril, la recomposición de
    12,5% y el paso a una actualización mensual por inflación con un rezago de 2 meses ha
    permitido un incremento sostenido en el valor real de las prestaciones, que en mayo ya
    recuperaron el nivel de noviembre de 2023, y en julio se ubicaron un 5% por encima de
    aquel nivel. Dada la continuidad del proceso de desinflación, es esperable que las
    jubilaciones continúen creciendo en términos reales.
    La consolidación en las cuentas públicas se alcanzó en simultáneo a un significativo
    incremento en el valor real de los programas sociales que llegan sin intermediarios a la
    población más vulnerable. La Asignación Universal por Hijo, la Tarjeta Alimentar y el
    plan Primeros Mil Días crecieron 374%, 138% y 1.323%, respectivamente, entre
    noviembre de 2023 y agosto de 2024.
    Asimismo, tal cual se había comprometido en diciembre de 2023, tras la aprobación de
    la Ley Bases y el paquete fiscal, y con el equilibrio fiscal como prioridad, se dispuso
    retrotraer a partir de septiembre la suba en el Impuesto PAIS que se había dispuesto en
    aquel entonces.
    Por su parte, el BCRA inauguró en julio la segunda etapa del programa de estabilización,
    limitando la cantidad de pesos al monto nominal de la Base Monetaria Amplia (BMA)
    existente al 30 de abril de 2024 ($47,7 billones). Esto permitirá consolidar el proceso de
    desinflación y estabilización nominal.
    El segundo eje del programa económico se concentra en la implementación de medidas
    y reformas tendientes a promover el desarrollo productivo a través de la integración al
    mundo y el fortalecimiento de la transparencia y la competencia. Este rumbo implica un
    cambio sustancial en el modelo de crecimiento para la Argentina. En el pasado, las
    políticas se concentraron principalmente en intentar impulsar el nivel de actividad desde
    el lado de la demanda agregada, priorizando el consumo, o intentando favorecer
    sectores puntuales sin una visión estratégica. Por el contrario, poco se hizo para generar
    las condiciones para una expansión sostenida del PIB potencial, además de
    implementarse trabas discrecionales a las importaciones que afectaron la eficiencia en
    la asignación de recursos.
    En relación al comercio exterior, las medidas implementadas desde diciembre han
    apuntado a reducir costos de importación, impulsar las exportaciones y facilitar las
    transacciones. Estas se han focalizado en la eliminación de permisos de importación y
    normalización, la reducción de aranceles e impuestos de importación y la eliminación y
    simplificación de trámites y medidas no arancelarias.
    En lo referente al comercio interior, el objetivo de las políticas llevadas adelante ha sido
    normalizar el comercio, fomentar la competencia y proteger al consumidor. Las medidas
    implementadas se han orientado a eliminar controles de precios y cantidades, simplificar
    el comercio interior, modernizar la normativa de defensa de la competencia, mejorar los
    medios de pago, fomentar la autorregulación y actualizar normas y fiscalización de
    lealtad comercial y metrología. Hacia adelante, el Ministerio de Economía apunta a
    continuar mejorando los procesos antidumping, las adecuaciones arancelarias, el
    desarrollo de la Ventanilla Única de Comercio Exterior, la simplificación de los
    reglamentos técnicos y el desarrollo de nuevas herramientas de defensa de la
    competencia, entre otras medidas.
    Asimismo, la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal consolidan esta agenda de
    generación de un marco normativo favorable para la inversión y la generación de empleo
    formal. De esta manera, se apunta a un modelo de crecimiento basado en la inversión,
    con la liberación de las energías del sector privado como motor de la generación de
    riqueza. Esto permitirá una expansión sostenida del PIB potencial, de manera de brindar
    mayor sostenibilidad al proceso de desarrollo y superar las limitaciones que enfrentó la
    economía argentina en las últimas décadas.
    En función de estos ejes, con orden macroeconómico y reformas estructurales
    orientadas a fomentar la competencia y la integración al mundo, el Ministerio de
    Economía apunta a contribuir al desarrollo de una economía pujante que fomente la
    generación de empleo y redunde en una mejora en la calidad de vida de todos los
    argentinos.
    2.2. Dinámicas a lo largo del año 2023
    a. Contexto internacional
    Durante el año 2023, la inflación continuó desacelerando desde un máximo en 2022,
    con un impacto menor de lo esperado en el empleo y la actividad, lo que reflejó una
    evolución favorable del lado de la oferta y un ajuste en las tasas de interés por parte de
    las autoridades monetarias, que mantuvieron ancladas las expectativas de inflación.
    De acuerdo con los últimos pronósticos del World Economic Outlook (WEO) del Fondo
    Monetario Internacional (FMI) de abril de 2024, se estimó un crecimiento global de 3,2%
    en 2023, 0,2 puntos porcentuales (p.p.) por debajo de 2022. Cerca del 85% de las
    economías se expandieron durante 2023, pero el 65% de ellas desaceleraron con
    respecto a 2022. Dos de las economías más grandes, Estados Unidos y China,
    aceleraron su ritmo de crecimiento durante el año 2023 en 0,6 p.p. y 2,25 p.p.,
    respectivamente, mientras que se destaca la fuerte desaceleración de la Eurozona en 3
    p.p.
    En el caso de la energía, luego de los máximos históricos alcanzados en agosto de
    2022, el precio del Gas Natural Licuado (GNL) se redujo un 55% en 2023, hasta los
    USD/MMBTU 10,34 en el caso holandés y un 62% hasta USD/MMBTU 10,94 en el
    japonés. El petróleo mostró la misma dinámica, reduciéndose alrededor de un 10%
    hasta alcanzar un valor de USD/ba 71,65 para el WTI a fines de año y USD/ba 77,04
    para el Brent.
    El precio de los alimentos en los mercados mundiales también cayó en 2023. El índice
    de precios de los alimentos elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para
    la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) se redujo durante 2023
    en un 13,8%, tras haberse incrementado en un 15% durante 2022. Por su parte, el precio
    del poroto de soja cayó a los USD/tn 475 a fines de diciembre de 2023 (un 14,9% inferior
    al cierre de 2022), el maíz cayó a USD/tn 180 (30,6% menor al de fines de 2022) y el
    trigo a USD/tn 237 (con una reducción del 29% respecto a diciembre de 2022).
    Esta distensión en las presiones inflacionarias provenientes de la energía y los
    alimentos permitió que los índices de inflación de las economías más grandes se
    redujeran de manera significativa. En los EE.UU. se registró una inflación
    minorista de 3,4% interanual en diciembre de 2023 (-3,1 p.p. respecto a
    diciembre de 2022), en la Eurozona de 2,9% interanual (-6,3 p.p.) y en China de
    -0,3% interanual (-2,1 p.p.). Los países de nuestra región también lograron reducir
    sus índices inflacionarios: en Colombia se alcanzó una inflación de 9,3% interanual
    en diciembre (-3,9 p.p. respecto a diciembre de 2022), en Chile de 3,9% interanual
    (-8,9 p.p.), en Perú de 3,4% interanual (-5,2 p.p.), en Paraguay de 3,7% interanual
    (-4,4 p.p.), en México de 4,7% interanual (-3,2 p.p.), y n Brasil de 4,6% interanual (-1,2
    p.p.).
    A partir de la baja de los índices inflacionarios, las autoridades monetarias comenzaron
    a relajar la política monetaria desde mediados de año. En el caso de los EE.UU.,
    durante 2023 se efectuaron cuatro subas de la tasa de los fondos federales hasta
    alcanzar el 5,5% en julio —un total de 100 puntos básicos (p.b.)—, pero
    posteriormente no se realizaron nuevas subas durante el año. También se continuó
    con la política de ajuste de la hoja de balance (“Quantitative Tightening”), reduciendo
    en 12,9% las tenencias de valores del Tesoro de EE. UU. y de las cédulas hipotecarias
    en un 7,9%. En el caso de la Eurozona, el Banco Central Europeo elevó la tasa seis
    veces durante el año hasta alcanzar un 4,5% en la tasa de refinanciación, 4% en la
    de facilidades de depósitos y 4,75% en la de facilidades marginales de crédito en
    septiembre de 2023 —un total de 200 p.b.— y no se realizaron nuevas modificaciones
    desde ese momento. En China, se realizaron dos bajas en el período, hasta 3,45%,
    alcanzando una baja de 20 p.b.

    En nuestra región, algunas economías comenzaron el ciclo de baja de tasas de política
    monetaria. Durante 2023, Colombia, luego de dos subas (de 50 p.b. en total), bajó su
    tasa de referencia hasta 13% en diciembre (25 p.b. menos), Brasil bajó la tasa cuatro
    veces hasta 11,75% (en 200 p.b. en total), Chile también la bajó cuatro veces hasta
    8,25% (en total 300 p.b. menos) y Paraguay la bajó cinco veces hasta 6,75% (75 p.b.
    menos).
    b. Contexto local
    Pese a este escenario internacional con evolución favorable, la economía argentina
    profundizó fuertemente los desequilibrios macroeconómicos durante el año 2023.
    Respecto de la situación fiscal, el déficit primario del Sector Público Nacional No
    Financiero (SPNF) base caja ascendió a $5.164.637 millones en 2023, totalizando un
    2,7% del PIB, mientras que el déficit financiero alcanzó los $8.418.468 millones, es decir
    un 4,4% del PIB. De este modo, durante el año los déficits primario y financiero
    aumentaron en 0,7 p.p. y 0,6 p.p. del PIB, respectivamente, en comparación con 2022,
    incluso considerando los ingresos extraordinarios vinculados a la licitación del 5G (0,2%
    del PIB). Tal deterioro se produjo como consecuencia de la caída real de los ingresos
    totales (-8,6% real interanual), por encima de la del gasto total (-4,7% real interanual).
    La baja del gasto total se dio en todos sus componentes: en el pago de intereses netos
    (-6,7% real interanual), en el corriente primario (-4,8% real interanual), y, en menor
    medida, en el gasto de capital (-1,3% real interanual).
    La evolución de los ingresos totales estuvo motorizada por la recaudación tributaria, que
    creció por debajo del nivel de precios (-8,7% real i.a.). La caída de 2023 se explicó
    principalmente por el comportamiento de los Derechos de exportación (-56,8% real i.a.)
    Ganancias (-21,5% real i.a.), Derechos de importación (-9,6% real i.a.); y en menor
    medida, Aportes y contribuciones a la seguridad social (-3,6% real i.a.) y Débitos y
    créditos (-2,2% real i.a).
    Pese a esta caída, la presión tributaria de impuestos nacionales continuó siendo
    elevada. En 2023 ascendió a 22,5% del PIB, y cayó 1,7 p.p. con respecto al año anterior
    debido a la caída en la recaudación del Comercio Exterior. Descontados los derechos
    de exportación, la presión tributaria disminuyó 0,6 p.p. del 22,2% al 21,6% del PIB, con
    0,34 p.p. de la disminución explicados por la modificación de la cuarta categoría del
    Impuesto a las Ganancias en octubre de 2023. Cabe señalar que en el año 2022 se
    habían realizado modificaciones normativas (que se mantuvieron durante 2023) e
    hicieron que la presión tributaria se incrementara con respecto al año 2021.

    En cuanto a la estructura tributaria, al considerar el aporte de cada impuesto al total
    recaudado, en 2023 se destacó: el aumento de la participación del Impuesto al Valor
    Agregado (IVA) en 3,6 p.p., que pasó de explicar 19,6% de la recaudación en 2022 a
    23,2% en 2023; la participación de los ingresos por Aportes y contribuciones a la
    Seguridad Social que ascendió al 33,6% en el total de ingresos tributarios (respecto de
    31,8% en 2022); y la categoría Resto Tributarios que aumentó su participación del 8,2%
    de la recaudación en 2022 al 9,6% en 2023, fundamentalmente por el aumento de la
    recaudación del Impuesto para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS), cuya base
    imponible fue ampliada con el ingreso del pago para determinadas importaciones, y por
    el incremento del tipo de cambio. Como contrapartida, los Derechos de exportación
    disminuyeron en 6 p.p. su importancia relativa (de 11,3% en 2022 a 5,3% en 2023).
    Por su parte, la recaudación del Impuesto a las Ganancias representó el 10,9% de los
    ingresos tributarios, y cayó 1,8 p.p. respecto a 2022, afectada por las modificaciones
    normativas a la cuarta categoría: incremento de las escalas en agosto, el aumento del
    mínimo no imponible y la modificación del esquema de tributación para el segundo
    semestre de 2023.
    En lo que respecta al gasto primario del SPNF base caja, el descenso se explicó
    principalmente por las caídas de los Subsidios económicos (-20,3% real interanual),
    Prestaciones sociales (-6,6% real interanual), y, en menor medida, Gasto de capital (-
    1,3% real interanual). Por el contrario, aceleró el ritmo de crecimiento Otros gastos
    corrientes (17,8% real interanual), Transferencias corrientes a las provincias (11,0%
    real) y Gastos de funcionamiento y otros (4,2% real).
    En particular, los subsidios energéticos disminuyeron -23,7% real interanual y los
    destinados al sector transporte, -14,8% real interanual, mientras que los dirigidos a otros
    sectores aumentaron 116,0% real interanual. En cuanto a las Prestaciones sociales, la
    caída se debió principalmente a la disminución de las erogaciones en Asignaciones
    familiares (-37,2% real interanual), la Asignación Universal para Protección Social (-
    22,9% real interanual), el pago de Pensiones no contributivas (- 22,8% real interanual),
    y Jubilaciones y pensiones contributivas (-10,9% real interanual). Por su parte, la merma
    en la caída de las Prestaciones sociales se debió al aumento del gasto destinado a las
    Prestaciones del INSSJP (23,3% real interanual), y Otros programas sociales (19,8%
    real interanual, principalmente por: las políticas alimentarias, el programa nacional de
    inclusión socio- productiva y desarrollo local, y el bono a jubilados y pensionados de
    hasta un haber mínimo).

    Por último, en el gasto de capital, destacaron las caídas en Transporte (-21,0% real
    interanual), en Vivienda (-6,1% real interanual), y en Agua potable y alcantarillado (-
    1,8% real interanual), mientras que creció la inversión destinada a Energía (12,7% real
    interanual), a Otros (10,7% real interanual), y a Educación (5,4% real interanual).
    Respecto del financiamiento, durante 2023 el déficit fiscal de la Administración Nacional
    se financió, en gran parte, con emisión monetaria, tanto directa como indirecta, del
    Banco Central de la República Argentina (BCRA).
    A su vez, el endeudamiento neto del Tesoro en el mercado de capitales en pesos
    alcanzó los $6.877.000 millones, equivalentes a un roll-over anual de 160%. Los
    principales compradores de títulos públicos fueron los bancos (privados y públicos), en
    el marco de garantías otorgadas por el BCRA, y los organismos intra sector público. En
    este contexto, el BCRA siguió comprando en el mercado secundario los títulos que se
    encontraban en manos del sector privado, al tiempo que les otorgó instrumentos
    financieros derivados a las entidades financieras como opción para la venta de buena
    parte de sus tenencias. El porcentaje de títulos respecto del total de activos de la
    institución alcanzó un 28,9% en noviembre de 2023. Asimismo, este contexto de
    incertidumbre llevó al Tesoro a ofrecer títulos indexados, tanto a la inflación como al tipo
    de cambio de referencia.
    Los excedentes monetarios de origen fiscal se intentaron neutralizar temporariamente
    con una política de esterilización por parte del BCRA, que se tradujo en una fuerte
    expansión monetaria endógena causada por el incremento en el endeudamiento de la
    autoridad monetaria. Los pasivos remunerados alcanzaron el 9,5% del PIB, impulsados
    por los reiterados incrementos de la tasa de política monetaria, que pasó de una TNA
    del 75% en enero a una del 133% en octubre. La base monetaria amplia (incluyendo los
    pasivos remunerados) alcanzó el 12,7% del PIB a diciembre de 2023.
    En materia cambiaria, durante 2023 Argentina experimentó una pérdida de reservas
    internacionales, tanto brutas como netas. En detalle, el stock de reservas
    internacionales brutas al momento del cambio de gestión alcanzaba los USD 21.209
    millones, una contracción de USD 23.389 millones desde el 1º de enero de 2023.
    Asimismo, las reservas netas se contrajeron alrededor de USD 20.000 millones en ese
    lapso. Los pagos netos a organismos internacionales y las ventas netas del BCRA en el
    mercado de cambios fueron los principales factores que explicaron esta dinámica.
    A su vez, el BCRA intervino activamente en los mercados de dólares financieros, como
    el contado con liquidación (CCL) y el dólar MEP, constituyéndose en otro factor qu
    contribuyó a explicar en buena medida la pérdida de reservas internacionales. Sin
    embargo, estas intervenciones no lograron cerrar significativamente las diferencias
    entre los diferentes tipos de cambio que pasaron del 90% a principios de año al 170%
    al momento del cambio de Gobierno.
    En el cierre de 2023, la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos registró un déficit de
    USD -20.956 millones (-3,2 % del PIB), notablemente mayor al registrado en el año
    previo (USD -4.055 millones; -0,6% del PIB). El deterioro registrado obedece a la
    reversión en el saldo de la cuenta Bienes (que pasó de USD 12.400 millones en 2022 a
    USD -2.900 millones en 2023), al mayor déficit por Ingreso primario (USD -13.500
    millones, respecto de USD -11.500 millones en 2022) y al desbalance estructural de la
    cuenta Servicios (USD -6.400 millones, respecto de USD -6.800 millones en 2022).
    En el caso de la Cuenta Financiera, se registró un ingreso neto de capitales de USD
    26.700 millones, como resultado de los ingresos de la Inversión directa (USD 20.900
    millones), explicada en mayor medida por la deuda comercial de las empresas con sus
    casas matrices en el marco de las restricciones a realizar pagos de importaciones y por
    la reinversión de utilidades ante la imposibilidad de girar utilidades y dividendos al
    exterior. Estos ingresos fueron compensados por los egresos por Inversión de cartera
    (USD 5.400 millones) y Otra inversión (USD 10.400 millones), y se registró una
    disminución en los Activos de reserva (USD 21.700 millones).
    Como consecuencia, el conjunto de los desequilibrios existentes en la macroeconomía
    argentina afectó la actividad económica y el empleo, e impactó en la inflación y por
    consiguiente en los salarios reales y condiciones de vida de la población.
    En este sentido, la economía argentina cayó -1,6% promedio anual en 2023. La
    actividad económica se fue deteriorando con el correr del año, pasando de crecer 1,1%
    interanual en el primer trimestre, a caer -5,3% interanual en el segundo trimestre. En el
    segundo semestre continuó la recesión, con bajas de -0,7% interanual en el tercer
    trimestre y -1,2% interanual en el cuarto, tras la devaluación de agosto y la posterior
    aceleración inflacionaria. Así, el PIB per cápita a valores constantes de 2004 fue de
    $15.314 en 2023, y se ubicó 11,1% por debajo del máximo histórico de $17.226 en 2011.
    Por el lado de la demanda, en 2023 la Formación Bruta de Capital Fijo cayó -2,0%
    promedio anual y aportó -0,4 p.p. a la caída del PIB. La inversión cayó a lo largo del año,
    excepto en el tercer trimestre, cuando creció 1,2% interanual. Por el contrario, en 2023
    crecieron tanto el Consumo privado (1,0% promedio anual) como el Consumo público
    (1,5% promedio anual), recortando en su conjunto la caída anual del PIB en 1,0 p.p., si
    bien ambos fueron deteriorando su comportamiento a lo largo del año.
    En el frente externo, las exportaciones de bienes y servicios en 2023 se retrajeron -7,5%
    promedio anual, con caída interanual en todos los trimestres del año, pero con la mayor
    intensidad en el segundo trimestre (-11,6%). Por su parte, las Importaciones de bienes
    y servicios aumentaron 1,7% promedio anual en 2023, con crecimiento durante todo el
    año excepto en el último trimestre, cuando cayeron -1,8% interanual. Dado el
    crecimiento de importaciones en un contexto de caída de exportaciones, las
    exportaciones netas aportaron -2,0 p.p. a la caída del PIB en 2023.
    Por el lado de la oferta, la caída de la actividad económica se vio impactada por la sequía
    que afectó al sector Agropecuario, que cayó -23,8% promedio anual en 2023. Este
    efecto contractivo se trasladó en parte a otros sectores vinculados, como Transporte y
    comunicaciones (-0,8% promedio anual), así como también a los Impuestos netos de
    subsidios que cayeron -1,9% promedio anual debido al impacto en los derechos de
    exportación. En conjunto, los dos sectores y los impuestos aportaron 2,0 p.p. a la caída
    del PIB en 2023.
    Entre los bienes, se destacó el dinamismo de Minas y canteras (8,4% promedio anual),
    que tuvo su tercer año consecutivo de crecimiento y el máximo nivel histórico desde el
    inicio de la serie en 2004. También creció la Construcción (1,0% promedio anual),
    aunque desaceleró su tasa de crecimiento a lo largo del año hasta caer en el último
    trimestre. En cambio, cayeron la Industria (-2,1% promedio anual), Electricidad, gas y
    agua (-0,7% promedio anual) y Pesca (-6,4% promedio anual).
    Por el lado de los servicios, la mayoría de los sectores se mostró con subas, tales son
    los casos de Hoteles y Restaurantes, Actividades inmobiliarias y empresariales,
    Administración pública y defensa, Educación y Servicios sociales y de salud. En cambio,
    se percibió una contracción de Intermediación financiera (-3,6% promedio anual), en
    tanto que el Comercio no registró cambios (0% promedio anual).
    La tasa de actividad promedio anual alcanzó el 48,2% de la población en 2023 y subió
    0,8 p.p. respecto de 2022. Si bien el crecimiento del empleo en 2023 se dio con una leve
    mejora de su perfil respecto de los dos primeros años pospandemia, persistieron los
    problemas de calidad en relación con los niveles históricos. En este sentido, el empleo
    asalariado creció 4,6% promedio anual en 2023 mientras que los trabajadores por
    cuenta propia cayeron -0,6% promedio anual. Esto se vio reflejado en la tasa de
    asalarización, que mide la proporción de trabajadores bajo relación de dependencia
    asalariada sobre el total, que en 2023 subió al 74,3% de los ocupados (+1,0 p.p.
    interanual). A pesar del aumento del indicador en 2023, todavía se encuentra en niveles
    bajos desde una perspectiva de más largo plazo, lo que da cuenta de la mayor
    participación que fueron teniendo las ocupaciones por cuenta propia en la estructura
    ocupacional. Asimismo, en 2023 los asalariados registrados (5,2% promedio anual)
    crecieron más que aquéllos sin registro (+3,4% promedio anual), por lo que la tasa de
    no registro cayó al 36,3% (-0,4 p.p. interanual), aunque representa un valor alto en la
    perspectiva de largo plazo.
    En cuanto al empleo registrado, según los datos de los registros administrativos del
    Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), procesados por el Observatorio del
    Empleo y la Dinámica Empresarial (OEDE) de la Secretaría de Trabajo, Empleo y
    Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano, el total de empleo registrado creció
    4,0% promedio anual en 2023, lo que equivale a 514,0 mil ocupados más que en 2022.
    Las categorías más dinámicas en 2023 fueron la de Monotributistas (6,4%; 118,2 mil
    nuevos ocupados) y la de Monotributo social (22,4%; 111,9 mil nuevos ocupados),
    mientras que los Autónomos también crecieron pero a una tasa menor (1,6%; 6,1 mil
    nuevos ocupados). Entre los Asalariados, los asalariados registrados del sector privado
    también crecieron en 2023, a una tasa de 3,2% promedio anual (194,7 mil nuevos
    empleos). Sin embargo, el nivel alcanzado a fines de 2023 (diciembre) es sólo 4,8%
    mayor al de 2012 (inicio de la serie), lo que representa una tasa de crecimiento menor
    a la poblacional en el período. El Empleo en casas particulares, en cambio, cayó -1,1%
    en 2023 (-5,4 mil empleos), y fue la única categoría que no logró crecer desde la
    pandemia. En el sector público, el empleo asalariado creció 2,6% promedio anual,
    equivalente a 88,5 mil nuevos ocupados respecto al promedio de 2022.
    Sin embargo, la caída en la demanda de dinero y la monetización de las necesidades
    de financiamiento del Tesoro derivaron en una fuerte aceleración en la inflación. La
    misma, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), cerró el año en 211,4%
    interanual a diciembre de 2023, y más que duplicó la cifra de 2022, que había sido de
    94,8%. A nivel mensual, esta dinámica fue equivalente a una tasa promedio de inflación
    del 9,9%, aunque se observó una tendencia creciente en la segunda mitad del año tras
    el aumento del tipo de cambio, cuando la inflación mensual superó el 12% en agosto,
    septiembre y noviembre y trepó al 25,5% mensual en diciembre. A nivel componente, la
    inflación núcleo acumuló en el año 2023 una suba de 229,4% interanual a diciembre,
    equivalente a una tasa mensual del 10,4% y con cifras superiores al 13% durante casi
    todo el segundo semestre. La inflación del componente Núcleo estuvo liderada por los
    alimentos, especialmente la carne, así como también los electrodomésticos y los
    medicamentos. Por su parte, los precios Estacionales acumularon en 2023 un
    incremento del 179,0% interanual a diciembre, que representa en promedio un aumento
    de 8,9% mensual. Los rubros que más se incrementaron en esta categoría fueron frutas
    y verduras. Por su parte, los precios Regulados acumularon en 2023 un aumento del
    164,9% interanual a diciembre, equivalente a un aumento mensual del 8,5%. Los
    mayores aumentos en bienes y servicios regulados se dieron en combustibles, servicios
    de telefonía e internet, así como también se registraron algunas subas en electricidad,
    gas y otros combustibles tras la aplicación de la segmentación de tarifas.
    A nivel división, el aumento interanual del año 2023 estuvo liderado por Alimentos y
    bebidas no alcohólicas (251,3%), seguido por Equipamiento y mantenimiento del hogar
    (231,7%), Salud (227,7%), Restaurantes y hoteles (219,1%) y Recreación y cultura
    (218,2%), divisiones que aumentaron por encima del nivel general. En cambio, los
    menores incrementos interanuales se registraron en Educación (141,7%) y Vivienda,
    agua, electricidad, gas y otros combustibles (149,0%).
    Otros precios de la economía mostraron una dinámica similar. El Índice del Costo de la
    Construcción en el Gran Buenos Aires (ICC) acumuló en 2023 un incremento de 225,2%
    interanual a diciembre, con una tasa de aumento mensual promedio del 10,3% pero con
    un pico del 30,6% mensual en diciembre. Con respecto a la inflación mayorista, el Índice
    de Precios Internos al por Mayor (IPIM), cerró el año 2023 con un aumento de 276,4%
    interanual, con una tasa de inflación mensual del 11,7% promedio. Sin embargo, este
    índice también mostró una tendencia creciente en la segunda mitad del año, con
    registros del 18,7% mensual en agosto y un pico de 54% mensual en diciembre,
    equivalente a un 17.737% anualizado.
    Con la aceleración inflacionaria, el salario real cayó en 2023. Según datos del Instituto
    Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el índice de Salarios Total Registrado cayó
    -1,1% promedio anual en 2023, con el salario del sector privado cayendo -2,3%
    promedio anual y el del público creciendo 1,1% promedio anual. Sin embargo, a medida
    que se iba acelerando el proceso inflacionario, la caída de los salarios reales se fue
    profundizando.
    En este sentido, en el primer semestre de 2023, el Índice de Salarios Total Registrado
    promediaba una caída del -0,4% anual y acumulaba una baja de -1,5% en junio respecto
    a diciembre de 2022. Sobre esta base, en el marco de la aceleración inflacionaria en la
    segunda parte del año, se registraron reaperturas de paritarias con acuerdos de menor
    duración y se otorgaron bonos de suma fija no remunerativa de dos cuotas de $30.000
    en agosto y septiembre para los trabajadores del sector público nacional y privado. Estas
    medidas permitieron que el Índice de Salarios Registrado del sector privado creciera de
    forma interanual en julio y octubre y el público lo hiciera durante casi todo el semestre.
    Sin embargo, con el incremento de la tasa de inflación en noviembre y en diciembre, los
    salarios reales profundizaron su caída. El Índice de Salarios Total Registrado cayó en
    términos reales – 13,1% mensual y -16,7% interanual en diciembre, con bajas tanto del
    salario privado (-11,5% mensual y -14,7% interanual) como del público (-15,9% mensual
    y -20,2% interanual).
    Como consecuencia de ello, los indicadores socioeconómicos empeoraron en 2023. En
    el segundo semestre de 2023 la tasa de pobreza aumentó hasta el 41,7% de las
    personas, 1,6 p.p. más que el semestre anterior y 2,5 p.p. más que el año previo. Así,
    la tasa de pobreza se ubicó en un nivel similar al del segundo semestre de 2020
    impactado por la pandemia y 6,2 p.p. más que en el segundo semestre de 2019. Por su
    parte, la tasa de indigencia subió al 11,9% de las personas, 2,6 p.p. más que el semestre
    anterior y 3,8 p.p. más que el año previo. Esto implica que, de los 31 aglomerados
    urbanos, en el segundo semestre de 2023, 12.300.481 personas estuvieron por debajo
    de la línea de la pobreza y 3.520.174, por debajo de la línea de la indigencia.
    La mayor incidencia de la pobreza en el segundo semestre de 2023 se dio en el grupo
    de 0-14 años, en el que alcanzó una tasa de 58,4%. Además, éste fue el segmento
    etario en el que más creció la pobreza de forma interanual (+4,2 p.p.), mientras que el
    tramo de 65 años y más fue el segmento etario en el que más creció de forma semestral
    (+4,4 p.p. semestral). A nivel regional, la región con mayor tasa de pobreza fue el NEA
    (48,4%), seguido por el NOA (45,6%) y Cuyo (44,0%). En el GBA la pobreza alcanzó el
    41,0%.
    También aumentó la desigualdad. En el cuarto trimestre de 2023 el coeficiente de Gini
    se ubicó en 0,435 y subió en la comparación interanual (respecto de 0,413 en el cuarto
    trimestre de 2022), con un aumento interanual de la participación relativa de los deciles
    de ingresos Altos (+1,8 p.p.) en el ingreso total, en detrimento de los Medios (-0,9 p.p.)
    y Bajos (-0,9 p.p.). El coeficiente de Gini también creció en la comparación trimestral
    (respecto de 0,434 en el tercer trimestre de 2023), a pesar de que los terceros trimestres
    están afectados por la percepción del aguinaldo y la desigualdad suele reducirse en los
    cuartos trimestres, por motivos estacionales.
    Respecto a las jubilaciones y pensiones, la movilidad previsional, que impactó también
    en las asignaciones familiares, acumuló en el año un incremento de 110,9%, por debajo
    de la inflación acumulada en el año.
    Además de los fuertes desequilibrios profundizados durante 2023, la nueva
    administración heredó problemas de larga data: una economía estancada por más de
    una década (que promedió un crecimiento de sólo 0,2% del PIB en los últimos doce
    años), con fuertes déficits gemelos desde el año 2012 (en las cuentas públicas y en la
    balanza de pagos), un Banco Central con reservas netas negativas, mercados
    intervenidos con precios por debajo de sus niveles de equilibrio (entre ellos, el tipo de
    cambio, las tarifas de servicios públicos y distintos bienes y servicios bajo controles de
    precios) y un escenario de inflación creciente, amenazando con convertirse en un
    proceso hiperinflacionario. En materia social, la situación recibida fue todavía más
    alarmante: más del 40% de los argentinos se ubicaba por debajo de la línea de pobreza,
    número que se elevaba a casi el 60% si se consideran solamente los niños.

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By Lic. Jorge A. de Gioia

Periodismo Nacional Especializado y noticias de interés general

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